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	<title>welovecinema.es &#187; Operación</title>
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	<description>#4 “Estoy hecho un animal”: De Lassie a Spiderman y otras mutaciones de la era pop</description>
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		<title>La reinvención de la realidad en Jaime Rosales + &#8220;La Soledad&#8221; &#8211; Mejor película de la década para Pablo Maqueda</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 23:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Operación]]></category>

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		<description><![CDATA[
LA REINVENCIÓN DE LA REALIDAD EN JAIME ROSALES
Por Alberto Haj–Saleh
Cualquiera que haya sufrido un accidente con el coche, o haya recibido un puñetazo inesperado, o se haya caído por las escaleras, sabrá que la sensación de extrañamiento ante un suceso que se sale tanto de nuestros esquemas cotidianos es realmente peculiar. La frase que más se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-a_hajsaleh.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-980" title="operacion a_hajsaleh" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-a_hajsaleh-1024x341.jpg" alt="" width="478" height="159" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>LA REINVENCIÓN DE LA REALIDAD EN JAIME ROSALES</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Alberto Haj–Saleh</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Cualquiera que haya sufrido un accidente con el coche, o haya recibido un puñetazo inesperado, o se haya caído por las escaleras, sabrá que la sensación de extrañamiento ante un suceso que se sale tanto de nuestros esquemas cotidianos es realmente peculiar. La frase que más se repite en estos casos es <em>&lt;&lt;era como si estuviese en una película&gt;&gt;</em>. Es decir, de algún modo inconsciente nuestro cerebro trata de alejarse de nosotros mismos para lograr ver y comprender lo que está ocurriendo con un mínimo de perspectiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/tiro-en-la-cabeza.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-982" title="tiro en la cabeza" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/tiro-en-la-cabeza.jpg" alt="" width="480" height="263" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Las tres películas que componen la todavía corta filmografía del cineasta Jaime Rosales (Barcelona, 1970) –<em>Las horas del día</em> (2003), <em>La soledad</em>(2007) y <em>Tiro en la cabeza</em> (2008)– son, en mayor o menor medida, un ejercicio consciente de darle la vuelta a todo lo dicho en el párrafo anterior, es decir, de narrar la cotidianidad rompiendo los códigos y acuerdos preestablecidos entre espectador y película. El resultado es el mismo: el extrañamiento, la certeza de que lo que se está viendo necesita de un ejercicio de perspectiva para poder comprenderlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Déjenme que intente explicar este pequeño galimatías: decía William Goldman en uno de sus libros autobiográficos que alguien que conocía quiso escribir una película sobre los bomberos de una localidad norteamericana. Como quería el mayor realismo posible, pasó semanas con ellos tomando notas para poder reproducir al pie de la letra las conversaciones y los modos de hablar de aquellos hombretones (en su mayoría) que apagaban fuegos y sacaban gente de los escombros. El resultado fue un desastre: allí no había un guión, allí había realidad, y la realidad puesta en la pantalla produce el monstruo del no reconocimiento. Aunque aquello sea real, no lo reconocemos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por eso, Rosales no trata de filmar la realidad, como muchas veces se ha sugerido desde la crítica, sino que lo que hace es construir un discurso hiperrealista, es decir, la “verdad” contada también es una verdad creada: una realidad encuadrada y delimitada por muchas fronteras que obligan al espectador a mirar de un modo muy concreto. Los límites los crea a través de la propia narración, pero sobre todo a través de su propia técnica al filmar. ¿Qué otra cosa es la famosa polivisión que divide en dos un tercio de <em>La soledad</em> sino un dibujo nítido de esas fronteras? ¿Qué es la abundante proliferación de planos fijos de Alex Brendemühl sin los correspondientes e intuitivos contraplanos de sus acompañantes en <em>Las horas del día </em>sino una orden explícita de atención a un punto concreto de la acción? ¿Qué es, en definitiva, el punto de vista absolutamente espía de <em>Tiro en la cabeza</em> sino un sesgo preciso de la realidad que intenta contarnos el director?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Si hiciéramos un análisis riguroso de la veracidad (que no verosimilitud, ésta si la cumple con creces) de las dos primeras películas de Jaime Rosales, encontraríamos con una cierta rapidez lagunas de coherencia que desmontarían el conjunto. Dos ejemplos a vuelapluma: el Abel asesino de <em>Las horas del día</em> no se toma la más mínima molestia en limpiar huellas u ocultar pruebas; el atentado aislado en un autobús de línea regular de Madrid, no siendo algo imposible, sí es cuanto menos improbable. Pero lo cierto es que da lo mismo: dentro del juego narrativo que nos propone el director, el espectador (generalmente) acepta sin demasiados problemas esos hechos insólitos en beneficio del conjunto de la película.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/la-soledad-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-985" title="la soledad 2" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/la-soledad-2.jpg" alt="" width="481" height="569" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Donde se debilita, sin embargo, ese pacto narrativo es precisamente en el uso de los diálogos. El guión de Rosales y Enric Rufas en estas dos primeras películas trata de reproducir la intrascendencia general de las conversaciones rutinarias de personas sin nada especialmente extraordinario en sus vidas. Pero esa inanidad de la gran mayoría de las palabras que decimos cada día resuenan impostadas en una pantalla de cine, incluso memorizadas algunas veces (por ejemplo, cuando en <em>La soledad</em> conversan sobre si conviene más un novio guapo o uno bueno, y uno de los personajes se arranca con una anécdota del pasado que narra con solemnidad de orador de iglesia). Volvemos entonces al punto de partida: cuanto más trata de aproximarse a la realidad desnuda, menos funcionan las películas. Cuanto más apuesta por dar un paso más allá y construir una hiperrealidad, más perfecto se vuelve el discurso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Es por eso, tal vez, que al observar la progresión de la obra de Rosales encontramos que el cineasta ha ido despojándose film a film de los elementos más artificiales de sus narraciones. En la técnica, pasamos de una alternancia entre los planos “espía” (filmados desde detrás de una puerta o desde una ventana) y los más convencionales de <em>Las horas del día</em> a una casi totalidad de esos planos distanciados en <em>La soledad</em>, para terminar llegando al <em>voyeurismo</em> más completo y definitivo en el teleobjetivo lejano de <em>Tiro en la cabeza</em>. Igualmente, los diálogos más o menos frecuentes y rutinarios de la primera película del director dan paso en <em>La soledad </em>a una predominancia de los silencios y, finalmente, a la ausencia completa de diálogo escuchado en <em>Tiro en la cabeza</em>. De este modo, las decisiones estéticas y narrativas de este último film plantean una pregunta inevitable: ¿cuál será el siguiente paso hacia la desnudez formal en el cine de Jaime Rosales?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>LA MEJOR PELÍCULA ESPAÑOLA DE LA DÉCADA PARA PABLO MAQUEDA</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>LA SOLEDAD (Jaime Rosales, 2007)</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Echen la memoria atrás por unos años. No muchos. Dos. Finales de febrero. Palacio de congresos de la comunidad de Madrid. Gala de los Goya 2008. Alejandro Amenábar sobre el escenario. El oscarizado cineasta anuncia los nominados al goya a la mejor película y </span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"> como cada año </span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">los videos de las candidatas se suceden con gritos o aplausos de los miembros del equipo técnico o simpatizante al filme. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/la-soledad1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-984" title="la soledad" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/la-soledad1.jpg" alt="" width="478" height="267" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Si tienen acceso al video observen y sobre todo escuchen fijamente a cuando llega el momento de <em>La soledad</em>. Tras el video de <em>El orfanato </em>de J.A Bayona y sus lógicos gritos de apoyo como película favorita, el video del filme de Jaime Rosales y un grito ensordecedor desde el piso de arriba que secunda a las pocas personas que gritan junto a los invitados en el piso de abajo. Ese grito de apoyo era mío. Grito que se tornó en alegría al escuchar la película que nos ocupa como ganadora de aquel año en la edición.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">No grité por el hecho de que un filme con tan solo 40.000 espectadores de audiencia hasta esa fecha y menos de dos meses en cartel hubiera ganado tal galardón, sino por el riesgo que tal decisión suponía y el reconocimiento nacional el día posterior a un maestro del cine contemporáneo que gracias a ello disfrutaría y disfruta hoy de una presencia mediática mucho mayor así como un lugar en nuestra industria.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La polivisión. Las lágrimas de Petra Martínez. Una explosión en plano general. Una ausencia infantil. Una productora a la que venerar (Fresdeval Films)&#8230; imposible perderse una cita con la historia cinematográfica reciente como la que Jose María de Orbe y Rosales produjeron en el año 2007.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Muchas películas están viéndose reivindicadas día tras día en nuestras páginas. El abanico de elección ha sido enorme, yo incluso preveía escribir una defensa doble hacia dos obras maestras de la década, pero al final el recuerdo triunfó sobre la razón. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Éstas joyas eran <em>En la ciudad de Sylvia </em>de Jose Luis Guerín y <em>La mujer sin piano </em>de Javier Rebollo. La última del gran Rebollo aún en cartel. Ya están tardando.</span></p>
<p><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Adriana del Teso</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Adriana-del-Teso.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-991" title="Adriana del Teso" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Adriana-del-Teso-1024x1024.jpg" alt="" width="480" height="480" /></a></strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-a_hajsaleh.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-986" title="claim a_hajsaleh" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-a_hajsaleh.jpg" alt="" width="480" height="239" /></a></span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-Pablo-Maqueda.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-988" title="claim-Pablo-Maqueda" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-Pablo-Maqueda.jpg" alt="" width="478" height="239" /></a><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-a_delteso.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-987" title="claim a_delteso" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-a_delteso.jpg" alt="" width="482" height="241" /></a><br />
</span></p>
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		<title>Spanish under the table: Rodado en inglés</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 12:27:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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SPANISH UNDER THE TABLE: RODADO  EN INGLÉS
Por Patxi Gil Crenier.
Qué grata mi  sorpresa al saber que a Julio Fernández –productor de películas  como El maquinista (The Machinist, Brad Anderson, 2004)  y [REC] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), entre otras–  se le otorgó el pasado mes de enero la Medalla de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-p_gilcrenier.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-936" title="operacion p_gilcrenier" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-p_gilcrenier-1024x341.jpg" alt="" width="478" height="159" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>SPANISH UNDER THE TABLE: RODADO  EN INGLÉS</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Patxi Gil Crenier.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Qué grata mi  sorpresa al saber que a Julio Fernández –productor de películas  como <em>El maquinista </em>(<em>The Machinist</em>, Brad Anderson, 2004)  y <em>[REC]</em> (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), entre otras–  se le otorgó el pasado mes de enero la Medalla de Oro de EGEDA en honor  a toda su trayectoria como productor de cine. No es, ni mucho menos,  el primer español en proyectar nuestro cine más allá de nuestras  fronteras, pero su labor, que quizá pasa desapercibida, ha sido honrada,  precisamente, por ese esfuerzo de promocionar nuestro talento de manera  internacional.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Su modelo de producción  a través de la Fantastic Factory evoca el recuerdo de aquellas producciones  de cine de terror de los años sesenta y setenta a las que dimos la  espalda (las películas de Jesús Franco o del recientemente fallecido  Paul Naschy) y que, curiosamente, han cautivado (y cautivarán) con  el paso de los años a un gran número de cinéfilos y cineastas tanto  españoles como extranjeros. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/mach_mirror.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-937" title="mach_mirror" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/mach_mirror.jpg" alt="" width="479" height="263" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Este cine, que encuentra  su hueco en un ciclo de cine de terror en un centro cultural de Shoreditch  (Londres), Pelham (Nueva York) o en las estanterías de un videoclub  de Shibuya (Tokio), se aleja poco a poco de la sección de Cine europeo  o español gracias a la labor de gente como Fernández, entregados a  una idea de hacer un cine lejos del modelo <em>nacionalista</em> –considerado  por muchos teóricos europeos como la única manera de competir contra  el imperio hollywoodiense–. Y así, más allá de Penélope Cruz cantando  en un bar de Aluche o los dramas desatados entre rojos y fascistas durante  la Guerra Civil española, nos encontramos ante un cuerpo de películas  que no sabemos ni que nos pertenece. Muchas de ellas son co–producciones,  sí, pero cintas como <em>El maquinista</em>, <em>Tardes de Gaudí </em> (<em>Gaudi Afternoon</em>,<em> </em>Susan Seidelman, 2001), <em>La vida secreta  de las palabras </em>(<em>The Secret Life of Words</em>, Isabel Coixet,  2005) o, incluso, <em>El reino de los cielos </em> (<em>Kingdom of Heaven</em>, Ridley Scott, 2005) e <em>Instinto básico  2</em> (<em>Basic Instint 2</em>, Michael Caton–Jones, 2006) se han estrenado  tanto en España como en la calle Pigalle de París sin que el público  reconozca que en los descansos de rodaje alguno tuviera un bocadillo  de chorizo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Tomando como referencia <em> Los otros</em> (<em>The Others</em>, Alejandro Amenábar, 2001), la carrera  para este cine <em>made in Spain</em> se ha disparado, llegando a lugares  insospechados durante estos últimos diez años. Sin ir más lejos,  KanZaman, una proveedora de servicios de producción que originalmente  surgiera en Mónaco en los años noventa, se aventuró a la producción  cinematográfica en España proyectando a un gran número de profesionales  a través de cintas como <em>Pasos de baile </em> (<em>The Dancer Upstairs</em>, John Malkovich, 2002),<em> Los fantasmas de Goya </em>(<em>Goya’s Ghosts</em>, Milos Forman, 2006),  el díptico de Steven Soderbergh sobre el Che Guevara –<em>Che: El  argentino </em>(<em>Che: Part One</em>, 2008) y <em>Che: Guerrilla </em> (<em>Che: Part Two</em>, 2008)–, <em>Vicky Cristina Barcelona </em> (Woody Allen, 2008)<em> </em>o <em>Mi vida en ruinas </em> (<em>My Life in Ruins</em>, Donald Petrie, 2009), entre otras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/11c6v6p.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-939" title="11c6v6p" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/11c6v6p.jpg" alt="" width="481" height="264" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Estas producciones,  con un esqueleto compuesto aún por un equipo internacional, han permitido  cultivar el talento local durante sus rodajes en ciudades españolas  (<em>El reino de los cielos</em>, por ejemplo, fue<em> </em> filmada en Sevilla, Segovia, Huesca y Ávila) y, además, abrir el paso  a otro gran número de profesionales, desde maquilladores (Mar Paradela,  Susana Sánchez), directores de fotografía (José Luis Alcaine, Javier  Aguirresarobe), asistentes de dirección (Luis Casacuberta, Francisco  Barrionuevo) o jóvenes productores con sanas ambiciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">A esta tendencia internacionalista  se adscribe el cine realizado por la catalana Isabel Coixet, que desde  2003, siguiendo bajo los brazos de una producción mayoritariamente  nacional, ha continuado su carrera rodando principalmente en inglés. <em> La vida secreta de las palabras</em>,<em> Mi vida sin mí </em> (<em>My Life Without Me</em>, 2003) o <em>Mapa de los sonidos de Tokyo </em> (<em>Map of the Sounds of Tokyo</em>, 2009) se encuentran hoy en día  en miles de catálogos alrededor del mundo, así como en los corazones  de cualquier amante del cine romántico. A ella hay que añadir la labor  durante estos años de Amenábar y Alex de la Iglesia, quien alejado  ya de su periplo americano con <em>Perdita Durango</em> (1997), no sólo  rueda <em>Los crímenes de Oxford </em> (<em>The Oxford Murders</em>, 2008) con un reparto de lujo, sino que se  dispone a llevar su particular sentido del humor con un título que  a muchos nos está intrigando bastante, <em>Think About Disney</em>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Curiosamente, y al  margen de estas “grandes firmas” de nuestro cine, la película que  constituye el perfecto ejemplo de producción española camuflada u  oculta es <em>El maquinista</em>, dirigida por el estadounidense Brad  Anderson. La cinta, financiada por Filmax, todavía sorprende a cualquiera  cuando descubre no sólo que es una película española en todo derecho,  sino que todos los exteriores, que recrean una ciudad americana, fueron  en realidad filmados en Barcelona. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Pocas han sido quizás  las que han seguido este modelo, y probablemente <em>El maquinista</em> acabe siendo única en su modelo de producción (al menos, dentro de  nuestras fronteras). Sin embargo, el éxito o fracaso de esta tendencia  se ha visto diezmada por ese fenómeno sin precedentes que fue <em>El  laberinto del fauno</em> (Guillermo del Toro, 2006). La película, producida  por Telecinco, rompió con la excepción que constituía <em>Los otros</em>,  y en breve le siguieron <em>El orfanato</em> (Juan Antonio Bayona, 2008)  y <em>[REC]</em>, convirtiéndose las tres en cintas que los angloparlantes  soportaron ver con subtítulos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/c6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-940" title="c6" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/c6.jpg" alt="" width="477" height="262" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><em>Ágora</em> (<em>Agora</em>,<em> </em> Alejandro Amenábar, 2009), última película española rodada en inglés,  cierra por el momento esta década con un gran interrogante iniciado  por el dichoso “efecto Amenábar”; y es que a estas alturas los  americanos todavía no se deciden a distribuir la cinta. ¿Está este  modelo de producción en inglés destinado a desaparecer? ¿O es quizá  este modelo de producción el que poco a poco ha acostumbrado a sus  audiencias anglófonas a tolerar otro cine en otras lenguas? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Lo cierto es que el  modelo funciona y ha puesto en el mercado internacional a un gran número  de profesionales, e incluso algo más necesario hoy en día: buenas  relaciones entre profesionales de otros países. Con una sonrisa salgo  de un cine de Londres de ver la ópera prima de Jordan Scott (hija del  gran Ridley), <em>Cracks</em> (2009), no sólo por haber visto un peliculón,  sino también por haber podido apreciar que la actriz María Valverde  y el compositor musical Javier Navarrete han dejado sus mejores matices  en un magnífico cuadro realizado por un equipo armónicamente integrado. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Miriam Anllo.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Miryam-Anllo.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-942" title="Miryam Anllo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Miryam-Anllo-1024x131.jpg" alt="" width="486" height="62" /></a></strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-p_gilcrenier.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-941" title="claim p_gilcrenier" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-p_gilcrenier.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-m_anllo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-943" title="claim m_anllo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-m_anllo.jpg" alt="" width="481" height="241" /></a><br />
</span></p>
</div>
</div>
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		<title>Chiqui Carabante: Saber mantenerse + Entrevista a Carabante</title>
		<link>http://www.welovecinema.es/blog/chiqui-carabante-saber-mantenerse-entrevista-a-c-carabante/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 23:38:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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YOU ARE MY FIRST, MY LAST, MY EVERYTHING:  Saber mantenerse
Por Natalia Marín Sancho
En  2004 asistí a unas jornadas veraniegas intrigada por un título  que rezaba “Cine español en el siglo XXI: nuevos retos”. Los viejos  no eran suficientes, había nuevos. Toda una semana de julio vivida  con estupefacción ante la galería [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-n_marin1.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-918" title="operacion n_marin" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-n_marin1-1024x341.jpg" alt="" width="482" height="160" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>YOU ARE MY FIRST, MY LAST, MY EVERYTHING:  Saber mantenerse</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Natalia Marín Sancho</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En  2004 asistí a unas jornadas veraniegas intrigada por un título  que rezaba “Cine español en el siglo XXI: nuevos retos”. Los viejos  no eran suficientes, había nuevos. Toda una semana de julio vivida  con estupefacción ante la galería de invitados que pasaron por aquella  mesa: Luis García Berlanga, José Luis Borau, Andrés Vicente Gómez,  Felipe Vega, Rafael Azcona, entre otros y con todos mis respetos. El  último día ante el pasmo de tal convocatoria<em>,</em> levanté la mano  por primera vez para inquirir al moderador por lo siguiente: ¿dónde  estaban Jaime Rosales, Alberto Rodríguez o Santi Amodeo, que ya en  ese momento estaban apuntando maneras con obras como <em>Las horas del  día</em> o <em>Astronautas</em> (ambas del 2003)?, ¿No era la gente a  la que había que citar? ¿Dónde los cortometrajistas que estaban siendo  bendecidos en ese momento por Hollywood o Berlín, como fueron los casos  de Nacho Vigalondo y Félix Viscarret? El silencio fue la respuesta.  En esas mismas charlas, un siempre lúcido Alex de la Iglesia declaró  que él hizo su primera película por envidia, pues era íntimo amigo  de Enrique Urbizu y no iba a consentir seguir siendo “el director  de arte” cuando él podía ser “El director”. El propio Urbizu,  entre risas, lo confirmó. Alex siguió: &lt;&lt;<em>Amigos, no hay nadie  en este país que haya querido hacer una película y que no lo haya  conseguido. Creedme</em>…&gt;&gt;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/chiqui-carabante.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-902" title="chiqui carabante" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/chiqui-carabante.jpg" alt="" width="293" height="208" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Y  tenía razón.  Pero lo difícil no es llegar sino mantenerse.  Sacar el segundo disco. En esta década del 2000, el cine español tiene  una controvertida media de 160 producciones cinematográficas (entendidas  como largometrajes) al año. Los casos de óperas primas llegan a ocupar  casi el 15 %. ¿Cuáles son los motivos para que, la mayor parte de  las veces, no se haya llegado a dar esa segunda obra que permita confimar  la valía o no de estos cineastas? La mayoría de ellas fueron películas  producto de determinados <em>booms</em> televisivos –<em>No te fallaré</em> (Manuel Ríos San Martín, 2001)–, películas que siguieron la tendencia  de un género que se imponía –<em>Nos miran</em> (Norberto López Amado,  2002)–, películas de típico tono costumbrista <em>español</em> que  no cuajaron con el público <em>español</em> –<em>El palo</em> (Eva Lesmes,  2001), <em>Nudos</em> (Lluís Maria Güell, 2003)– o comedias resolutivas  sin más –<em>La fiesta</em> (Manuel Sanabria y Carlos Villaverde, 2003), <em> El chocolate del loro </em>(Ernesto Martín, 2004)–,  encargos en su  mayoría que quién sabe si no frustraron para siempre las carreras  de los que las firmaban. Una década marcada por la debilidad de los  proyectos que han buscado desesperadamente crear industria y que no  han hecho más que evidenciar la falta de sostenibilidad de la misma. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/carlos-contra-el-mundo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-903" title="carlos contra el mundo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/carlos-contra-el-mundo.jpg" alt="" width="481" height="401" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">¿Pero  qué pasa cuándo esas óperas primas sí tienen buena acogida conectando  crítica, público y taquilla? ¿Por qué no intentar repetir ese fenómeno  tan poco habitual en nuestra cinematografía? Chiqui Carabante, Guillem  Morales, Félix Viscarret y José Sánchez Cabezudo son cuatro directores  que con sus obras podrían conformar los árboles que no nos dejan ver  ese bosque que es a día de hoy el cine español. En <em>Carlos contra  el mundo</em> (2002), Carabante nos acercó bajo formas de esperpento  a la dureza y extravagancia de las historias de un Kaurismäki; película  de bajo presupuesto (de las primeras en trabajar el HD), fue presentada  en el Festival de San Sebastián (edición de 2003) con excelente acogida,  pero murió en manos de una distribución pésima quedando automáticamente  relegada a película de culto –como sucedió en su día con <em>Mamá  es boba</em> (1997), de Santiago Lorenzo, quien ha protagonizado una  de las resurrecciones de la década con la tibia <em>Un buen día lo  tiene cualquiera</em> (2007)–. Es también el caso de <em>El habitante  incierto</em> (2004), valiente film de género que cuenta con una excelente  primera parte para dejar paso a otra algo más dispersa. Al igual que  lo sucedido ese mismo año con <em>The Birthday</em>, de Eugenio Mira, <em> El habitante incierto </em>se presentó con éxito en el Festival de  Sitges, a la que siguió un excelente recorrido por festivales extranjeros,  una nominación a los Goya y la venta de derechos para un <em>remake</em> inglés que hasta la fecha no se ha concretado. Aún así, la película  de Morales tardó más de un año en estrenarse en salas, y no exenta  de precariedad. Por su parte, <em>Bajo las estrellas</em> (2006) resultó  un original acercamiento al <em>western </em> contemporáneo, ganador de cuatro Biznagas de Plata (incluidas Mejor  Película y Mejor Dirección) y dos Goyas (además de otras cinco nominaciones).  El film de Viscarret, tutelado por los Trueba, alcanzó una recaudación  de más de un millón de euros y obró el milagro: la crítica afirmó  que por fin en España poesía y comedia se daban de la mano. Y <em>La  noche de los girasoles</em> (2006), estimable guión de cine negro (género,  una vez más) que recuerda al Sam Raimi de <em>Un plan sencillo </em> (<em>A Simple Plan</em>, 1998), fue otro proyecto de alto presupuesto,  con rostros conocidos, de notable recepción en taquilla (empujada por  un ya necesario efecto Goya) y que disfrutó, de nuevo, de un unánime  reconocimiento por parte de la prensa. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Hasta  la fecha ninguno de estos cuatro realizadores ha podido estrenar un  segundo largometraje. Carabante y Morales han tardado seis años en  conseguir levantar sus siguientes proyectos: <em>12+1</em>, una comedia  metafísica y <em>Los ojos de Julia</em>, respectivamente; en la actualidad,  ambos films se encuentran en post-producción. Viscarret y Cabezudo  han corrido peor suerte y han vivido refugiados en la publicidad, la  televisión y el encargo. ¿Entonces? Ya no se trata de la falta de  conexión con el público español producto del desencuentro –<em>Smoking  Room</em> (Roger Gual y Julio D. Wallovits, 2002) o <em>7 vírgenes</em> (Alberto Rodríguez, 2006) serían otros exponentes de la españolización  de un cine artístico de éxito–, ni de la asfixia americana, ni de  otras fantasmales cuestiones como la piratería, tampoco es una cuestión  de cripticismo: ahí tenemos los ejemplos claros de Elio Quiroga o Pablo Llorca, que han conseguido a <em>sotto vocce</em> llevar un más  que decente ritmo entre sus producciones. Parece ser un problema endogámico,  algo muy español: la falta de confianza. Se percibe la ausencia de  ese productor–autor que ya apostó una vez por estos cortometrajistas.  Se nota la falta de protección a cierto tipo de cine cuyo vehículo  ideal sería la creación de salas en las que los <em>Carlos contra el  mundo</em> pudieran proyectarse más de una semana. Se llama apostar. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">…y  yo en aquellas charlas me acordaba de las Conversaciones de Salamanca  y miraba a Berlanga y pensaba: <em>&lt;&lt;Pobre…&gt;&gt;</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Larga  vida…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/12+1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-904" title="12+1" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/12+1.jpg" alt="" width="477" height="252" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>ENTREVISTA A CHIQUI CARABANTE</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">&lt;&lt;HAY UN BOSQUE EN EL QUE SE  PIERDE EL CINE ESPAÑOL&gt;&gt;</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Natalia Marín Sancho.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Si Orson Welles dijo  que hacer películas era como vivir en las nubes, para Chiqui Carabante  su primer largometraje fue dar puñetazos al aire. Director de los cortometrajes <strong><em> Los Díaz felices</em></strong><em> </em>(1998) y <strong><em>Bailongas </em></strong> (2001) y de la película de culto <strong><em>Carlos contra el mundo</em></strong> (2002), se encuentra en fase de postproducción de su segundo proyecto  el largometraje experimental <strong><em>12+1</em></strong>, una comedia metafísica.  Más de seis años esperando a levantar el proyecto, nos cuenta por  qué.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Háblame de </em> Carlos contra el mundo<em>. ¿Cómo nace el proyecto?  ¿Cuál fue su recorrido?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Me puse a escribir  algo, estaba buscando una historia que al final resultó muy biográfica  y ahí estaba Álvaro Alonso –Jaleofilms– con el que había  hecho <em>Los Díaz Felices</em> y <em>Bailongas</em>.  Los dos teníamos  mucha decisión, él de ser productor, yo de ser director. Fue un proceso  lógico, estaba ahí metido y llegué a pensar que la película iba  a funcionar, que iba a poder vivir del cine. La llevamos a Zabaltegui  en 2003 y funcionó a nivel de público, pero no nos hicieron mucho  caso. Me salió un productor americano que no la entendía pero veía  a la gente riéndose y me propuso algo, me llamó varias veces pero  nunca llegamos a nada. Me llamó hace un año y pico porque el creía  que la película había funcionado muy bien en taquilla y flipó. A  partir de ahí pasamos por festivales pequeños, nos llevamos premios  y un par de meses después la <em>peli</em> se estrenó en salas. Estuvo  dos semanas en Madrid en los cines Renoir, tres en Andalucía, dos en  los Verdi de Barcelona. Salimos con veinte copias, todo muy precario.  Promoción cero. No la conocía nadie. Yo creo que el productor y el  distribuidor –Amanda Films– no sabían lo que tenían entre manos  porque querían distribuirla con la frase “Una comedia con muy mala  leche”, a lo que yo me negué, por supuesto. De repente, tenía algo  de autor, una comedia rara que no entendía nadie, no sabían qué hacer  con ella. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Y,  ¿después? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Me deprimo. Fue un  puñetazo al aire, mucho esfuerzo sin repercusión, años y años de  trabajo y después una semana y fuera. Me deprimo, escribo un guión,  se lo presento a Álvaro (es el que vamos a hacer ahora), pero lo enfoqué  mal, así que me cabreo con él, conmigo mismo y ahí escribo <em>12+1</em> y decido hacerla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>¿De que vivías  por aquella época? ¿De qué vive un director de cine?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">No sé de qué  viven los demás, yo también me lo pregunto. Yo sobreviví de  ayudas a guión, de trabajos diversos, he trabajado en almacenes, en  mantenimiento…, de escribir, de dar clases. En teatro me ofrecieron  cosas y no me apetecía nada. Nunca había trabajado por encargo y necesitaba  implicarme en algo, pero no tenía fuerzas después de <em>Carlos contra  el mundo</em>, que me destruyó. Y empiezas a plantearte cosas y te dices:  &lt;&lt;<em>Atento, búscate la vida</em> <em>que hay mucha gente con esto&gt;&gt;.</em> Ahora tengo proyectos y estoy bien, pero ha sido muy duro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>¿Y no has conseguido  levantar </em>12+1<em> con Jaleo?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Eso también fue un  poco de <em>destete</em> por mi parte. Yo se la ofrecí a Álvaro Alonso  y a éste no le interesaba y él me dijo: &lt;&lt;<em>Vamos a hacer otra  antes&gt;&gt;</em>. Pero yo me negué y ahora estoy volviendo a currar  con él <em>(en </em>A meeting in Seville<em>)</em>. Para mí era emanciparme  y decir: <em>&lt;&lt;Voy a hacer una </em> peli<em> yo también, a ver de qué  va esto&gt;&gt;</em>. Me emperré. Yo quería hacer <em>12+1</em>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/bailongas.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-905" title="bailongas" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/bailongas.jpg" alt="" width="380" height="477" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Acabas de terminar  el rodaje de cinco semanas en Fuerteventura.  ¿Cómo ha sido el proceso de este segundo proyecto?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Encaje de bolillos.  Si con dinero ya es díficil, con poco ni te cuento. <strong> </strong> Dos años con el guión, otro año moviéndolo sin que me dieran respuesta,  en total tres años y medio hasta que salió lo del ICAA. Tengo un diario  de productoras (toqué más de treinta) y cada una te da su razón,  que es una razón diferente: que si no es comercial, que el guión no  es muy bueno o que el guión es muy bueno pero no hay caras conocidas…,  pero es que hay muchas caras conocidas en un montón de <em>pelis </em> españolas, un millón de películas comerciales que no funcionan. Si  los productores tuvieran la fórmula todos ganarían mucho dinero, pero  en realidad el sistema es otro. También creo que el guión es muy radical,  muy atípico, la estructura no es convencional ya que son cuentos y  sueños engarzados, y eso no cuaja. Es una película sobre Jesús de  Nazaret. Empecé a escribir sobre un tipo que estaba perdido, y ese  tipo era Jesucristo. Así que me lancé a producirla yo mismo, estaba  muy seguro de este guión. Monté mi productora –Divina Mecánica–  y lo presenté dos veces a la Junta de Andalucía. Después me presenté  a proyecto experimental en el ICAA y me la dieron, y una vez que me  la dieron en Madrid la Junta de Andalucía dijo &lt;&lt;<em>esto funciona&gt;&gt;</em>,  y entró. También hay inversión privada mía más los sueldos de mucha  gente, ya que hemos hecho un sistema de coproducción en el que todos  cobramos lo mismo. Ahora ya estamos con la postproducción (tiene mucha)  y tenemos dificultades económicas para terminarla, porque Canal Sur  no entra. En junio la tendremos acabada y espero que entonces sea más  fácil que alguien quiera distribuirla, es muy poca la inversión. Pero  claro, esto es todo teoría. Nosotros le llamamos el <em>Filmmakercraft</em>.  Es como un videojuego: tienes que pasar pantallas. Estamos contentos,  pero es muy difícil hacer un proyecto que se salga de la línea, muy  difícil, pero al menos hemos conseguido no parar la <em>peli</em> ni  un mes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>¿Qué opinión  tienes sobre el sistema de subvenciones?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Uf… Creo que habría  que distinguir entre subvenciones a cine comercial, a directores que  ya están hechos y otras a gente más pequeñita, o a cierto cine, pero  eso también tendría que estar relacionado con las salas. El cine pequeño  no es que tenga que estar subvencionado por cojones, pero creo que sí  tendría que haber cierta protección cultural sobre festivales, circuitos,  sobre las salas para cierto tipo de cine. No tiene sentido que tu película  sólo se pase en festivales. Es un sistema absurdo. Y es que en el mismo  pelotón están los fuertes y los débiles, habría que diferenciar  y tener dos grupos ¿no? Resulta muy confuso. Y absurdo, porque a mí  me han dado una ayuda a guión que he desarrollado y que he entregado,  pero el ICAA no te asegura la producción de un proyecto que se supone  ha apoyado desde el principio. No se aprecia el valor artístico, sólo  el proyecto empresarial. No sé… Esta es  una profesión muy  precaria, y ya si eres actor ni te cuento. Es muy difícil sostenerse,  hay un pelotón de directores que a veces dices…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Sí, y es una  pena porque hay algunos muy buenos, como  Santiago Amodeo o Javier Rebollo, a los que les cuesta mucho levantar  una película.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Yo creo que en España  hay un público muy fiel en el cortometraje, muy fiel. El cine español  en corto es muy seguido, pero en el largo no, menos dos o tres cosas.  ¿Qué interviene entre el corto y el largo, qué figura aparece? El  productor. Esa es mi teoría. Hay un bosque ahí en el que se está  perdiendo el cine español. Hay muy pocos productores que hayan cuidado  un producto, que se hayan hecho una línea en este país: Querejeta,  ahora Luis Miñarro…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Una vez escuché  a Alex de la Iglesia decir que no hay nadie en España que haya querido  hacer una película y no la haya hecho. Creo que tiene razón.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La segunda película  es la más difícil de todas. También hay ayudas a jóvenes realizadores,  por lo que es más fácil conseguir una subvención con un tipo que  hace su primera <em>peli</em>. Aquí lo que habría que hacer es, como  decían en <em>Todos los hombres del presidente</em>, seguir el dinero:  de dónde viene, adónde va, por qué se facilitan cosas, por qué se  niegan otras, ¿se cuida la calidad? Los productores, ¿aman las <em> pelis</em> que hacen o las hacen para mantener una empresa y mantener  un estado de bienestar? También es que con tu primera película vas  con una ilusión de la hostia y somos personajes muy fáciles de manejar.  El sistema es precario; en España, la cultura es precaria. En mi caso,  he pasado seis años sin rodar, obsesionado por una película, lleno  de crisis: &lt;&lt;<em>Mis amigos con sus casas chulas, teniendo niños  y yo aquí obsesionado&gt;&gt;.</em> La haces, la pasan una semana en  tres cines y ahí se queda, y al cabo de los años la gente te dice:  &lt;&lt;<em>Hostia, esa </em>peli<em> era muy buena&gt;&gt;</em>. Las vías  de salida están muy establecidas, hay que ver quiénes son los responsables  de esos canales de distribución que al final son los responsables de  esta precariedad ¿no? Es muy difícil y el panorama es desolador. Además,  aquí es que somos muy cañeros, no vemos la trayectoria, no esperamos.  Hay que dejar que la gente haga dos o tres películas, que cree su personalidad  y que la venda. Es como opinar de la primera de Coppola. Oye, que Fellini  tiene <em>pelis</em> flojas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Cobeaga, Vigalondo,  Sanchez Arévalo… Visto el éxito  de tus cortometrajes, ¿si los hubieses hecho ahora, te habría ido  mejor? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">No, no lo creo. Los  cortos funcionaron muy bien, pero yo creo que también cambié de rumbo. <em> Bailongas</em> y <em>Los Díaz Felices</em> eran comedia muy clara, pero <em> Carlos contra el mundo</em> tenía un tono extraño, difícil y ese fue  el problema, no otro. Además, nosotros éramos de Sevilla, meter cabeza  en ese momento en Madrid, en el <em>establishment</em>, era muy complicado.  A Daniel Sánchez-Arévalo le va bien, tiene facilidad para hacer películas,  pero si te das cuenta, <em>Los cronocrímenes</em> (Nacho Vigalondo, 2007)  tampoco funcionó muy bien y costó muchísimo levantarla, y eso que  a Nacho le fue estupendo con sus cortos. Borja ha sido listo, ha hecho  una comedia muy buena, pero para mí mucho más convencional, más para  el público, que es lo que creo que es él realmente. A Koldo Serra  tampoco le ha ido muy bien con su <em>peli</em>. Es decir, que los casos  se han ido repitiendo, pero no se sabe muy bien qué falla. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>A mí  lo de </em>Los cronocrímenes<em> también me sorprendió… </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Ha habido una fractura  entre el público y el cine, la conexión de los noventa se ha perdido.  También es responsabilidad de los directores ¿eh? En mi caso fue mal  distribuida, pero es que a lo mejor no le gustaba al público…, pero  a lo mejor sí, porque a la gente le gusta. Yo me he <em>rayado</em> hasta  decir &lt;&lt;<em>basta</em>, <em>yo voy a currármelo mucho y punto&gt;&gt;. </em> No sé, intento hacer películas e intento que se vean, pero no sé  qué problema hay. También creo que todas las cosas se están vendiendo  de la misma manera. Es un sistema cruel porque a todas se les pide el  mismo rendimiento el primer fin de semana. Pero es que Rebollo no puede  tener un millón de espectadores, hay que darle una vía para que salga.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>¿Cuáles son  tus referentes cinematográficos?</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Uf… Son muchos,  y por épocas: el padre es Fellini. Antonioni, Buñuel, Coppola (que  para mí es como Homero), Spike Jonze, Scorsese (no todo), Kaurismäki  me encanta. El desparrame de Terry Gilliam… y los que saben hacer  locuras, los que se arriesgan aunque después las películas sean desacertadas  en su totalidad. David Fincher: <em>Zodiac </em> (2007) es una auténtica lección de cine, una película llena de aciertos  de dirección. Pero vamos, que lo veo todo. Me encanta la animación,  el cine de  superheróes, Judd Apatow&#8230;  Veo casi una <em> peli</em> diaria, si no son dos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>¿Qué cosas  te interesan de lo que se está haciendo en España? </em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Santi Amodeo, Rebollo,  Isaki (Lacuesta) me gusta mucho lo que hace… De (Julio) Medem hay  cosas que me encantan, Alberto Rodríguez, (Enrique) Urbizu es un técnico  alucinante, (Juan Antonio) Bayona. Alejandro Amenábar rueda muy bien,  sabe lo que hace. O Pedro Almodóvar, que de sus historias no digo nada,  pero que al rodar, hace auténticas filigranas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Se acercan los  Goya…</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">El sistema Goya ahí  está… Presentamos <em>Carlos contra el mundo</em> y, como no éramos  nadie, pasamos desapercibidos. Los Goya tienen su importancia, porque  es muy vinculante con el público y eso, pueden salvar una película.  Pero es que no sé cual es el teorema, no lo sé. No sé qué problema  hay.</span></p>
</div>
<div>WE LOVE CINEMA</div>
<div>Por Sergio Gómez</div>
<div style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-906" title="Sergio Gomez 2" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-2.jpg" alt="" width="479" height="678" /></a></div>
<div style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-3.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-907" title="Sergio Gomez 3" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-3.jpg" alt="" width="480" height="640" /></a></div>
<div style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-4.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-908" title="Sergio Gomez 4" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-4.jpg" alt="" width="480" height="679" /></a></div>
<div style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-5.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-909" title="Sergio Gomez 5" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-5.jpg" alt="" width="480" height="416" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-n_marin.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-910" title="Sergio Gomez 1" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Gomez-1.jpg" alt="" width="479" height="660" /><img class="aligncenter size-full wp-image-911" title="claim n_marin" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-n_marin.jpg" alt="" width="481" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-s_gomez.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-913" title="claim s_gomez" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-s_gomez.jpg" alt="" width="479" height="239" /></a></div>
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		<title>El cine español del nuevo milenio en festivales internacionales</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 07:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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EL CINE ESPAÑOL DEL NUEVO MILENIO EN LOS FESTIVALES INTERNACIONALES 
Por Daniel de Partearroyo. 
Dos parecen ser las perspectivas principales  que se pueden adoptar a la hora de repasar la presencia de las películas  españolas en los festivales internacionales de cine de los últimos  diez años. 

La primera de ellas se centraría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
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<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-d_partearroyo1.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-885" title="operacion d_partearroyo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-d_partearroyo1-1024x341.jpg" alt="" width="480" height="158" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">EL CINE ESPAÑOL DEL NUEVO MILENIO EN LOS FESTIVALES INTERNACIONALES </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Daniel de Partearroyo. </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Dos parecen ser las perspectivas principales  que se pueden adoptar a la hora de repasar la presencia de las películas  españolas en los festivales internacionales de cine de los últimos  diez años. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/cannes.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-875" title="cannes" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/cannes.jpg" alt="" width="481" height="190" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La primera de ellas se centraría  en destacar como grandes hitos para nuestra cinematografía los respectivos  triunfos de dos directores que muchas veces se usan para totalizar la  repercusión del cine español en el ámbito internacional. Son, claro,  Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar. El director manchego entró  en la década de confirmación de su éxito global con el espaldarazo  que supuso el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes  de 1999 por Todo sobre mi madre. Ya en nuestros años de estudio, en  el mismo festival ha sumado la inauguración del certamen -La mala educación  (2004)-, los premios al Mejor Guión y Mejor Actuación Femenina para  todo su reparto -<em>Volver </em>(2006)- a prácticamente la presencia  fija en la Sección Oficial -<em>Los abrazos rotos </em> (2009)-, algo que, curiosamente, no sucedió con su obra más pulcra, <em> Hable con ella</em> (2002), que sí estuvo nominada a Mejor Dirección  en los Oscar de Hollywood y ganó la estatuilla para el Mejor Guión  Original. Por su parte, Amenábar vivió momentos de triunfo, desmedida  atención mediática y tamborileo con fanfarrias internacionales cuando  ganó el León de Plata del Festival de Venecia por <em>Mar adentro</em> (2004) -que también supuso la Copa Volpi para Javier Bardem por su  actuación encarnando al tetrapléjico Ramón Sampedro-. Unos galardones  que precedieron el camino triunfante de la cinta en los Globos de Oro  y los Oscar de la Academia de Hollywood, confirmando la buena aceptación  general de la incursión en el melodrama moralista del director de <em> Ágora</em> (presentada fuera de concurso en Cannes 2009). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La segunda de las perspectivas posibles,  en cambio, se articula de manera difractaria frente a lo expuesto hasta  el momento. Si la presencia española en el circuito de escaparates  planetarios del cine durante la pasada década ha sido tan difusa como  poderosa y tan exaltada como ninguneada, este punto de vista se centra  en los logros ensombrecidos por los centelleos y oscuridades de los  nombres oficiales. Muchas veces, dueños de esas voces que critican  la escasa representación celtíbera cada año en Cannes cuando, porcentualmente,  es el festival de clase A -Donosti aparte, claro- que más atención  presta a los realizadores españoles. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Y es que, mientras en Venecia sólo  han competido Amenábar -<em>Los otros </em> (<em>The Others,</em> 2001), <em>Mar adentro</em> (2004)- y <em>José Luis  Guerín </em>-<em>En la ciudad de Sylvia </em>(2007)- (1), y Berlín no ha destacado  precisamente por el arrojo ni atrevimiento de las propuestas seleccionadas  -<em>You´re the one</em> <em>(una historia de entonces) </em>(José Luis Garci,  2000), Piedras (Ramón Salazar, 2002), <em>Mi vida sin mí </em> (<em>My Life Without Me, Isabel Coixet</em>, 2003), <em>La vida que te  espera</em> (Manuel Gutiérrez Aragón, 2004)-, la amplitud de miras  -perdón, de secciones paralelas- de Cannes ha supuesto muchas más  alegrías. En la prestigiosa Quincena de Realizadores, el menú más  innovador, se han proyectado joyas como <em>Honor de cavalleria </em> (Albert Serra, 2006) y <em>El cant dels ocells </em> (Albert Serra, 2008) o los cortometrajes <em>Avant pétalos grillados</em> (Velasco Broca, 2006) y <em>El ataque de los robots de Nebulosa-5 </em> (Chema García Ibarra, 2008), cuatro cintas que hacen de su naturaleza  insólita y productiva la mejor salvaguarda de talento para una nueva  generación de cineastas españoles. Por la sección ya más habitual <em> &lt;&lt;Un Certain Regard&gt;&gt;</em> han desfilado autores como Jaime  Rosales -<em>Las horas del día </em> (2003), que, además, ganó el FIPRESCI; <em>La soledad </em> (2007), Marc Recha -<em>Las manos vacías</em> (<em>Les mains vides</em>, 2003)-,  Benito Zambrano -<em>Habana Blues </em> (2005)- y hasta David Trueba -<em>Soldados de Salamina </em> (2003)-. Sin olvidar, con brillo especial, la participación de Víctor  Erice en la obra colectiva Ten Minutes Older: The Trompet con su segmento <em> Alumbramiento </em>(2002), o la proyección especial de <em>Yo </em> (Rafa Cortés, 2007) en la Semana de la Crítica recogiendo el premio  FRIPESCI de mejor ópera prima. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/cannes-almodovar.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-876" title="cannes-almodovar" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/cannes-almodovar.jpg" alt="" width="478" height="321" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Pasemos pues, a hablar de aquellos  títulos que habitualmente no serán mencionados como grandes logros  festivaleros para la filmografía española, pero que sí merecerían  ser recordados y tenidos muy presentes como muestras de un cine plenamente  consciente de su tiempo, en consonancia con las corrientes cinematográficas  globales. Quizás por eso sean obras que, aun con unas señas de identidad  insoslayables muy asentadas en su cultura de origen, resultan furtivas  y difíciles de apresar por los etiquetadores oficiales. Otro rasgo  que las sitúa en certámenes paralelos al circuito &#8220;clase A&#8221;,  mercados cinematográficos sin shows de candilejas y alfombras rojas  como Rotterdam, Mar de Plata o Locarno, donde las imágenes proyectadas  son las únicas ilusiones que desfilan por la ciudad. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por ejemplo, el Festival de Rotterdam,  inicio de la temporada en Europa y apuesta constante por los realizadores  jóvenes e independientes, ha dado su apoyo a dos (auténticas) figuras  clave del cine español del nuevo milenio: el torrente de Albert Serra  -muy querido por el festival holandés- y la meticulosidad contenida  de Mercedes Álvarez -ganadora de un premio Tigre por <em>El cielo gira</em> (2004)-. En el segundo caso, supuso además la ubicación en el mapa  de los premios internacionales del documental de Álvárez, que culminaría  con su triunfo absoluto en el Festival Internacional de Cine Independiente  de Buenos Aires (BAFICI) de 2005 -Mejor Película y FIPRESCI-. Igualmente,  en Rotterdam la crítica internacional premió con un FIPRESCI Yo, facilitando  su presencia en la Semana de la Crítica de Cannes que hemos mencionado  antes. No en vano, la ópera prima de Rafa Cortés fue un auténtico  bulldozer de festivales de todo el globo, la producción más seleccionada  de su año. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Otra ópera prima, el drama con tintes  kieslowskianos dirigido por Roser Aguilar, <em>Lo mejor de mí </em> (2007), ganó en el Festival de Locarno el Boccalino de Oro a la Mejor  Película -premio entregado por la crítica- y el Leopardo de Plata  a la mejor interpretación femenina para Marián Alvarez, su actriz  protagonista. Siguiendo con los festivales periféricos, el cada vez  más heterodoxo Cesc Gay triunfó con <em>Ficción</em> (Ficció, 2006)  como Mejor Película en el festival argentino de Mar de Plata. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/san-sebastian1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-877" title="san-sebastian1" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/san-sebastian1.jpg" alt="" width="479" height="236" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Una forma de cerrar el círculo que  iniciamos al principio de este artículo sería terminar con la abultada  presencia que tuvo el cine español en la 34ª edición del Festival  de Toronto, en 2009. <em>Los abrazos rotos</em>, <em>Ágora</em> y <em>Io</em>, <em> Don Giovanni</em> (Carlos Saura, 2009) tuvieron su puesta de largo norteamericana  en el festival canadiense, considerado el mayor mercado del circuito  internacional. Sin embargo, preferimos resaltar como un logro indiscutible  para el cine español del nuevo milenio -al menos para el que valdrá  la pena- que fue una película como <em>El sol del membrillo </em> (Víctor Erice, 1992), en su día galardonada por el Gran Premio del  Jurado del Festival de Cannes, la elegida por filmotecas y museos de  todo el mundo a consulta de la Cinemateca de Toronto como Mejor Película  de la Década de los Noventa. Un espejo en el que nunca estará mal  intentar reflejarse. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"> (1) En 2009, el año de &#8220;fiebre  española&#8221; en el Lido, ninguna de las cuatro películas proyectadas  competía en sus secciones.</span></p>
<p><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"><strong>Por Ricardo Troncoso.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Ricardo-Troncoso-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-878" title="Ricardo Troncoso 2" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Ricardo-Troncoso-2.jpg" alt="" width="481" height="712" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-d_partearroyo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-879" title="claim d_partearroyo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-d_partearroyo.jpg" alt="" width="481" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-r_troncoso.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-880" title="claim r_troncoso" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-r_troncoso.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><br />
</strong></span></p>
</div>
</div>
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		<title>Modelos de thriller español en el siglo XXI</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 10:32:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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MODELOS DE THRILLER ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI

Por Noel Ceballos.

En una de sus conferencias  literarias en la universidad de Cornell, Vladimir Nabokov se quejaba  de que el thriller anglosajón sigue siempre los mismos parámetros:  el villano es castigado, el héroe aburrido se lleva a la chica, el  orden se reestablece al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
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<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-n_ceballos.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-850" title="operacion n_ceballos" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-n_ceballos-1024x341.jpg" alt="" width="478" height="159" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>MODELOS DE THRILLER ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI<br />
</strong></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Noel Ceballos.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-851" title="limits of control 1" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-1.jpg" alt="" width="483" height="265" /></a></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En una de sus conferencias  literarias en la universidad de Cornell, Vladimir Nabokov se quejaba  de que el <em>thriller</em> anglosajón sigue siempre los mismos parámetros:  el villano es castigado, el héroe aburrido se lleva a la chica, el  orden se reestablece al final. Paradójicamente, el género de suspense  acaba revelándose incapaz de provocar ningún tipo de suspense en un  espectador que ya conoce las convenciones. Durante la última década,  el cine español ha generado un buen número de desafíos a la norma,  articulando varias subespecies de <em>thriller</em> que no sólo fusionan  lo mejor de las escuelas europea y norteamericana, sino que son un indudable  producto de su tiempo (los primeros años del siglo XXI, ese caldo de  cultivo para todos los miedos y ansiedades sociales). A continuación,  analizaremos algunos ejemplos de cintas que, como señalaba Nabokov,  responden a nuestro deseo secreto de que la chica desprecie al héroe  y se vaya con el villano: <em>thrillers</em> a contracorriente que, en  muchos sentidos, parecían impensables antes de ese cambio de milenio  que tantos estímulos le ha proporcionado a nuestro cine.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>1. El  <em>thriller</em> paranoico:</strong> La era de la hipervisibilidad ha traído  consigo un deseo casi enfermizo de sentirnos protegidos&#8230; y, por supuesto,  una sensación palpable de que jamás estaremos completamente seguros. <em> El habitante incierto</em> (2004), espléndido debut de Guillem Morales,  es el mejor ejemplo de cine paranoico para unos tiempos de crisis de  identidad. No debería sorprendernos que su protagonista sea un arquitecto  que construye, sin saberlo, su propia pesadilla: <em>La comunidad</em> (Álex de la Iglesia, 2000) también jugaba con la idea del miedo al  Otro en una vivienda que servía como caja de resonancia social. Aunque  quizá <em>Zulo</em> (C. Martín Ferrera, 2005) sea la muestra más radical  de esta tendencia a considerar el espacio físico como prolongación  de una psique a punto de resquebrajarse: un hombre encerrado en el profundo  agujero de su propia paranoia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-3.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-852" title="limits of control 3" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-3.jpg" alt="" width="480" height="263" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>2. El  <em>thriller</em> rural:</strong> <em>El rey de la montaña</em> (Gonzalo López  Gallego, 2007) contiene la perfecta pesadilla del urbanita medio: verse  atrapado en medio de unos bosques que tienen dientes y pueden morder.  La película funciona mejor durante sus dos primeros actos, en los que  la amenaza (esos disparos surgidos de la nada) es tan indefinida como  poderosa. Esa idea del campo como escenario de matanzas atávicas también  está presente en <em>Bosque de sombras</em> (Koldo Serra, 2006), <em>La  noche del hermano</em> (Santiago García de Leániz, 2005) y, sobre todo, <em> El séptimo día</em> (2004), en la que Carlos Saura y Ray Loriga invocan  el fantasma de Puerto Hurraco en una España profunda esencializada,  casi abstracta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>3. El  <em>thriller</em> existencial:</strong> Las carreras a ciegas de <em>Intacto</em> (Juan Carlos Fresnadillo, 2001) son la perfecta metonimia de una película  que logra aunar el cine de tesis con un concepto de espectáculo muy  calculado. Este ensayo sobre el azar, el destino y la redención contiene  suficientes dosis de existencialismo como para ganarse el calificativo  de filme cerebral, pero ha habido que esperar hasta el final de la década  para que Jim Jarmusch le regalara a nuestro cine uno de sus <em>thrillers</em> más radicales. <em>Los límites del control </em> (<em>The Limits of Control</em>,<em> </em> 2009) sumerge al cine de espías en un extrañísimo líquido amniótico  que funde en una sola entidad los espíritus de Sartre y Melville. Ojalá  todas las coproducciones fueran así de imprevisibles. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-853" title="limits of control 2" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-2.jpg" alt="" width="481" height="264" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>4. El  <em>thriller</em> perverso:</strong> Una interpretación posible de la extraordinaria <em> Los cronocrímenes</em> (Nacho Vigalondo, 2007) situaría al personaje  interpretado por Karra Elajalde en el laberinto de su propia perversión  sexual, simbolizada por el misterio de una chica desnuda en medio de  un bosque. La película se aleja de ese modelo de <em>thriller</em> fantástico  que representaría el Jaume Balagueró pre–<em>[REC] </em> (2007) para proponer algo más complejo y cercano al <em>giallo</em> o  a la ciencia-ficción literaria. La figura del demiurgo de fantasías  perversas está presente en <em>La caja Kovak</em> (<em>The Kovak Box</em>,<em> </em> Daniel Monzón, 2006) y <em>La habitación de Fermat </em> (Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, 2007), aunque también ha dado como  fruto <em>explotations</em> tan increíblemente extrañas como <em>H6:  Diario de un asesino</em> (Martín Garrido Barón, 2005), quizá la película  española más perturbadora e insólita de la década.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>5. El  <em>thriller</em> sentimental:</strong> El último cine de Pedro Almodóvar  nos descubre a un autor interesado en obligar a sus melodramas a regirse  por las reglas del cine de suspense. <em>Hable con ella</em> (2002), <em> La mala educación</em> (2004) y <em>Los abrazos rotos</em> (2009) componen  una peculiar trilogía de <em>thriller</em> sentimental, en la que sus  personajes parecen conscientes de formar parte de un sinuoso baile de  máscaras y la intriga supone el único recurso (posmoderno) para que  estos desnuden sus emociones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-4.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-854" title="limits of control 4" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/limits-of-control-4.jpg" alt="" width="481" height="264" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>6. El  <em>thriller</em> imperceptible:</strong> Al cine español del nuevo milenio  no parece interesarle la figura del asesino como antagonista del relato,  sino que sus intenciones están más cerca de la deconstrucción del  arquetipo. Jaime Rosales debutó con <em>Las horas del día</em> (2003),  crónica hiperrealista de la vida cotidiana de un <em>serial killer</em> que centraba toda su atención en unos momentos de inactividad que en  cualquier otro <em>thriller</em> hubieran sido carne de elipsis. El resultado  fue un <em>Henry, retrato de un asesino</em> (<em>Henry: Portrait of a  Serial Killer</em>,<em> </em>John McNaughton, 1986) poseído por el espíritu  del Godard más revolucionario. Rosales siguió profundizando en esta  corriente con las fundamentales <em>La soledad</em> (2007) y <em>Tiro</em> <em> en la cabeza</em> (2008), reflexiones sobre el impacto del terrorismo  en nuestra sociedad que cuestionan las bases del suspense cinematográfico  desde su propio planteamiento ético y formal. El espectador es quien  decide si el director practica el anti–suspense<em> </em> o si, por el contrario, está propulsando el género hacia terrenos  inéditos: Rosales como apóstol de un <em>thriller </em> del futuro, a medio camino entre el ejercicio de estilo (en constante  búsqueda de un nuevo lenguaje) y el compromiso insobornable con la  realidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/jarmuschquote.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-855" title="jarmuschquote" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/jarmuschquote.jpg" alt="" width="480" height="562" /></a></span></p>
<p><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Sergio Amado.</span></strong></p>
<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-n_ceballos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-857" title="Misterio eterno" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Sergio-Amado1.jpg" alt="" width="479" height="652" /><img class="aligncenter size-full wp-image-861" title="claim n_ceballos" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-n_ceballos.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-s_amado.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-862" title="claim s_amado" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-s_amado.jpg" alt="" width="476" height="238" /></a><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="../../monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana<strong> lunes 8 de febrero: Ruben Lardín </strong>(<em><em>Escritor, crítico de cómic</em>, Varadero) </em></p>
</div>
</div>
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		<title>El caballero y el bufón: Notas sobre la filmografía conocida de Albert Serra</title>
		<link>http://www.welovecinema.es/blog/el-caballero-y-el-bufon-notas-sobre-la-filmografia-conocida-de-albert-serra-2/</link>
		<comments>http://www.welovecinema.es/blog/el-caballero-y-el-bufon-notas-sobre-la-filmografia-conocida-de-albert-serra-2/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 09:06:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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		<description><![CDATA[
EL CABALLERO Y EL BUFÓN
(Notas sobre la filmografía conocida de Albert Serra [1])
 Por Luis López Carrasco.
&#60;&#60;…la vida cotidiana, matriz de todas las otras modalidades de realidad.&#62;&#62;[2]
&#60;&#60;Una mezcla de Straub, Pasolini, Warhol, Herzog y una clase de teatro del instituto.&#62;&#62;[3]

1. En una deslumbrante secuencia de Honor de cavalleria (Albert Serra, 2006), don Quijote se desviste [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-l_lopezcarrasco1.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-767" title="operacion l_lopezcarrasco" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/operacion-l_lopezcarrasco1-1024x341.jpg" alt="" width="481" height="160" /></a></p>
<p><strong>EL CABALLERO Y EL BUFÓN</strong></p>
<p><strong>(Notas sobre la filmografía conocida de Albert Serra </strong><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">[1]</span><strong>)</strong></p>
<p><strong> Por Luis López Carrasco.</strong></p>
<p style="text-align: right;">&lt;&lt;…<em>la vida cotidiana, matriz de todas las otras modalidades de realidad</em>.&gt;&gt;<span style="font-family: Garamond; font-size: small;">[2]</span></p>
<p style="text-align: right;"><em>&lt;&lt;Una mezcla de Straub, Pasolini, Warhol, Herzog y una clase de teatro del instituto.&gt;&gt;</em><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">[3]</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-736" title="serra1" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra1.jpg" alt="" width="481" height="359" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">1. En una deslumbrante secuencia de<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">Honor de cavalleria</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>(Albert Serra, 2006), don Quijote se desviste en la ribera de un río con la intención de bañarse. El taciturno Sancho le sigue con la mirada, mientras el hidalgo se queda en calzones y botas, y pide a su fiel lacayo que vele por él, pues no sabe nadar. Acto seguido, se zambulle en la corriente. La cámara acompaña al veterano y alucinado pedagogo espiritual entre exaltaciones y exclamaciones que tienen como objetivo convencer al obeso y vestido Sancho de que se bañe también.<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Oye, pues el agua está muy buena&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">,<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Hago pie y todo&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">,<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Esta agua es un paraíso&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">. Finalmente, Sancho se deja arrastar por el persistente anciano y se quita la ropa con torpeza y pudor. Su cuerpo lo dice todo, y aquí -como en todo el film- es la persona tras el personaje la que habla: Lluís Serrat, el albañil vecino de Serra que participa como actor no profesional, el que con sus fugaces ojeadas a cámara, su rostro fijado al suelo y su constante silencio, se revela<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">en</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>el personaje que encarna. La vergüenza que posee a Sancho es la del albañil ante la cámara, ante la que no quiere mostrar su cuerpo orondo.</span></span><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: #000000; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial,sans-serif; font-size: 13px;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">Esta secuencia, festiva, campestre, vacacional y mundana, no tiene correspondencia con la novela de Cervantes -como casi todo el film- y nos comunica a la perfección el sentido profundo de la maniobra de Serra, su trabajo sobre el relato, la interpretación actoral y el legado de la leyenda y el mito. Heredero de las manipulaciones de los modelos de Bresson, los actores no profesionales de Serra, despojados de psicologismo e intencionalidad, campan por paisajes despoblados, sin presencia humana. Son arquetipos, esquemas que deambulan sin dejar rastro por espacios cercanos a la abstracción. Son cuerpos, muy pendientes de las indicaciones de su director -muchas veces arbitrarias, imposibles, absurdas-, en donde lo hierático o maquinal de su acción primaria trasluce mínimas inflexiones que sobrecogen por su ternura, ingenuidad y desvalimiento. Los personajes de Serra, pensativos, soñadores, ociosos y vagabundos, reproducen la mirada primitiva del cine mudo sobre hechos, mitos y ficciones fundacionales.</span></span></span><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial,sans-serif; font-size: 13px; text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-737" title="serra2" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra2.jpg" alt="" width="480" height="319" /></a></span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: #000000; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial,sans-serif; font-size: 13px; text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">2. En otra escena acuática, esta vez en la lectura del periplo de los Reyes Magos que hace Serra en<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">El cant del ocells</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>(2008), contemplamos a los tres &#8220;sabios de Oriente&#8221; bañándose junto a una barca; la cámara está bajo el agua, enfocándoles en contrapicado. Observamos sus cuerpos ingrávidos, sus ropajes aleteando en el agua y sus rotundas barrigas. El plano nos recuerda más a los angelotes rubicundos de las esculturas y pinturas barrocas que a unos maduros hombres versados en la alquimia y la ciencia. Si en<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">Honor de cavalleria</span></em><span style="font-size: large;">, unas personas de a pie, sin experiencia actoral, eran arrastradas al rodaje de un film de ficción y cada secuencia era un equilibrio imposible entre la tensión resultante -no en vano<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">El Quijote de la Mancha</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>es la historia de un personaje y sus intentos por desembarazarse de la realidad para vivir en lo imaginario-, en<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">El cant del Ocells</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>el trabajo sobre los personajes es más impreciso e indefinido, otorgando al conjunto del film un tono más hermético y, sin embargo, más conmovedor, inocente y fabuloso. Los tres Reyes Magos, son unos hombres-niños &#8220;angelicales&#8221; y bonachones, ingenuamente perspicaces, maravillados por los parajes que atraviesan. En ambas películas se produce, no obstante, la colisión entre el espacio legendario y la cotidianeidad surreal de situaciones y diálogos inventados o improvisados, lo que confiere a ambos films una comicidad avasalladora y delirante.<span class="Apple-converted-space"> </span></span></span><span style="font-size: large;"> </span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: #000000; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial,sans-serif; font-size: 13px;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">3. En la serie de instantáneas<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">Del viaje de Jonathan Harker</span></em><span style="font-size: large;">, de Joachim Koester, el fotógrafo recorre el trayecto que el personaje de ficción de la novela de Bram Stoker realiza cuando escapa del castillo de Drácula. La cámara de Koester nos narra una Rumania de dúplex y chalés a medio construir, paisajes rendidos, agotados y moribundos, túneles cegados, montañas de hormigón sobre las que la vegetación de los bosques colindantes se apodera lentamente. El procedimiento de Koester es irónico y reflexivo pero, a la vez, reproduce la atmósfera siniestra y amenazante de la novela; podríamos decir que, tras dar un rodeo intertextual, se aproxima al espíritu de un espacio de ficción atiborrado de sentido, ampliamente connotado y difundido: un fragmento de la cultura popular que &#8220;conocemos de sobra&#8221; por películas, textos escritos y referencias mediáticas. A través de la elección de motivos y puntos de vista, la cámara de Koester actualiza ese texto, relacionándolo con sus fuentes primarias y materiales -en este caso, el paisaje-. Lo redescubre.</span></span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">El trabajo de Serra actúa en esa dirección. Elude la trama, la acción, la verosimilitud contextual, los referentes intermedios… y conecta, gracias al dispositivo hiperrealista de su puesta en escena, con los temas o motivos esenciales de ambos relatos. Serra desmitifica pero reconstruye, desidealiza y desdramatiza pero, en lugar de caer en la provocación o la irreverencia, restituye la escala humana de la narración original. La devuelve a un estado originario, un gesto utópico de restauración con el que pretende que nos volvamos a relacionar con esos textos con una mirada nueva, limpia, como la de aquellos que los contemplaron por primera vez.<span class="Apple-converted-space"> </span></span></span><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra3.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-738" title="serra3" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/serra3.jpg" alt="" width="450" height="324" /></a><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"> </span></p>
<hr size="1" /><span style="font-family: Garamond; font-size: small;"> Notas: 1 Albert Serra tiene un primer  largometraje inédito llamado <em>Crespiá, the movie not the village</em>.  Además de piezas cortas y sus irreverentes intervenciones públicas,  ficciones en sí mismas.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">2 Kracauer, Siegfried. <em>Teoría  del cine. La redención de la realidad física</em>, pág. 372.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">3 Peranson, Mark, sobre el rodaje  de <em>El cant del Ocells</em> en &#8220;La improvisación y el hechizo&#8221;, <em> Cahiers du Cinema España</em>, nº 12, pág. 16.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">4  Bram Stoker no conocía personalmente  los Cárpatos, simplemente se documentó sobre su folklore y geografía.  En un movimiento paralelo y revelador, ni <em>Honor de cavalleria</em> <em> ni El cant del ocells</em> se ambientan en La Mancha o en Oriente Medio,  respectivamente. </span></p>
<p><strong>WE LOVE CINEMA</strong></p>
<p><strong>Por Romualdo Faura.</strong></p>
<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Romualdo-Faura.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-739" title="Romualdo Faura" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/Romualdo-Faura.jpg" alt="" width="479" height="676" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-l_lopezcarrasco.jpg"><img class="size-full wp-image-740 alignnone" title="claim l_lopezcarrasco" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-l_lopezcarrasco.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-r_faura.jpg"><img class="size-full wp-image-741 alignnone" title="claim r_faura" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/02/claim-r_faura.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a></p>
<p><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="../../monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana <strong>martes 2 de febrero: Pau Brunet</strong> (<em>Analista de audiencias cinematográficas, Boxoffice.es</em>) con una obra exclusiva  del diseñador gráfico Toni García.<strong> </strong></p>
<div id="_mcePaste" style="overflow: hidden; position: absolute; left: -10000px; top: 419px; width: 1px; height: 1px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: separate; color: #000000; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px;"><span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; font-family: arial,sans-serif; font-size: 13px;"><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">1. En una deslumbrante secuencia de<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">Honor de cavalleria</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>(Albert Serra, 2006), don Quijote se desviste en la ribera de un río con la intención de bañarse. El taciturno Sancho le sigue con la mirada, mientras el hidalgo se queda en calzones y botas, y pide a su fiel lacayo que vele por él, pues no sabe nadar. Acto seguido, se zambulle en la corriente. La cámara acompaña al veterano y alucinado pedagogo espiritual entre exaltaciones y exclamaciones que tienen como objetivo convencer al obeso y vestido Sancho de que se bañe también.<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Oye, pues el agua está muy buena&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">,<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Hago pie y todo&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">,<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">&lt;&lt;Esta agua es un paraíso&gt;&gt;</span></em><span style="font-size: large;">. Finalmente, Sancho se deja arrastar por el persistente anciano y se quita la ropa con torpeza y pudor. Su cuerpo lo dice todo, y aquí -como en todo el film- es la persona tras el personaje la que habla: Lluís Serrat, el albañil vecino de Serra que participa como actor no profesional, el que con sus fugaces ojeadas a cámara, su rostro fijado al suelo y su constante silencio, se revela<span class="Apple-converted-space"> </span></span><em><span style="font-size: large;">en</span></em><span style="font-size: large;"><span class="Apple-converted-space"> </span>el personaje que encarna. La vergüenza que posee a Sancho es la del albañil ante la cámara, ante la que no quiere mostrar su cuerpo orondo.</span></span><span style="font-size: large;"><br />
</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond;"><span style="font-size: large;">Esta secuencia, festiva, campestre, vacacional y mundana, no tiene correspondencia con la novela de Cervantes -como casi todo el film- y nos comunica a la perfección el sentido profundo de la maniobra de Serra, su trabajo sobre el relato, la interpretación actoral y el legado de la leyenda y el mito. Heredero de las manipulaciones de los modelos de Bresson, los actores no profesionales de Serra, despojados de psicologismo e intencionalidad, campan por paisajes despoblados, sin presencia humana. Son arquetipos, esquemas que deambulan sin dejar rastro por espacios cercanos a la abstracción. Son cuerpos, muy pendientes de las indicaciones de su director -muchas veces arbitrarias, imposibles, absurdas-, en donde lo hierático o maquinal de su acción primaria trasluce mínimas inflexiones que sobrecogen por su ternura, ingenuidad y desvalimiento. Los personajes de Serra, pensativos, soñadores, ociosos y vagabundos, reproducen la mirada primitiva del cine mudo sobre hechos, mitos y ficciones fundacionales.</span></span><span style="font-size: large;"><br />
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		<title>Germen del cine fantástico moderno español: Fantastic Factory</title>
		<link>http://www.welovecinema.es/blog/germen-del-cine-fantastico-moderno-espanol-fantastic-factory/</link>
		<comments>http://www.welovecinema.es/blog/germen-del-cine-fantastico-moderno-espanol-fantastic-factory/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 11:52:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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		<description><![CDATA[
GERMEN DEL CINE FANTÁSTICO MODERNO ESPAÑOL: FANTASTIC FACTORY
Por Sergio Colmenar
Creando escuela
Años determinantes aquellos en los que el filipino Brian Yuzna tuvo a bien asociarse con los infatigables hermanos Charles y Albert Band y avivar la entonces incipiente productora de estos, Empire, a la que legó su mayor éxito, un título señero en el cine fantástico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-p_gil.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-717" title="operacion p_gil" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-p_gil-1024x341.jpg" alt="" width="478" height="159" /></a></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>GERMEN DEL CINE FANTÁSTICO MODERNO ESPAÑOL: FANTASTIC FACTORY</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Sergio Colmenar</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Creando escuela</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Años determinantes aquellos en los que el filipino Brian Yuzna tuvo a bien asociarse con los infatigables hermanos Charles y Albert Band<strong> </strong>y avivar la entonces incipiente productora de estos, Empire, a la que legó su mayor éxito, un título señero en el cine fantástico de la época. Hablamos, claro, de <em>Re-Animator</em> (Stuart Gordon, 1985). Aquella despierta y fresca obra maestra de la comedia abyecta y morbosa y el <em>gore</em> mórbido, concienciado y obsesivo señalaba a sus máximos responsables –Yuzna y Gordon– como diamantes en bruto en unos tiempos renqueantes de originalidad en terrenos vetados del cine fantástico norteamericano moderno. Sin embargo, a pesar de loables empeños –<em>Re-Sonator</em> (<em>From Beyond</em>, Stuart Gordon, 1986), <em>Dolls</em> (Stuart Gordon, 1988)–, la suerte comercial de las siguientes propuestas fue diluyéndose irreversiblemente, conociendo mejor vida en carátulas de video apiladas en las estanterías de los videoclubs de barrio. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/beyond_reanimator.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-695" title="beyond_reanimator" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/beyond_reanimator.jpg" alt="" width="459" height="304" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Que público y crítica pretendieran una nueva <em>Re–Animator</em> cada año para restituir la salud del potente invento independiente de los Band fue, en sí mismo, un acto de crueldad que obligó a que la Empire y su mejor apuesta, un Yuzna disconforme con los tejemanejes de última hora de la pareja de hermanos, desapareciesen. Los Band volvieron inmediatamente a la carga con Full Moon, una alternativa cuya concepción artística y política cambió radicalmente sin un cerebro avispado como el de Yuzna calibrando activamente al frente del cotarro, por mucho Gordon que se agenciaran como (equivocado) valor en alza: <em>El pozo y el péndulo</em> (<em>The Pit and the Pendulum</em>, 1991), la primera de las producciones de la Full Moon, no consiguió ser estrenada en salas comerciales como se pretendía, quedando relegada a la distribución en vídeo. Esto se impuso en el resto de producciones, ya con plena conciencia de su destino, lo que explica la persistencia de la compañía. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por su parte, Yuzna seguiría un camino algo distinto y, desde luego, muchísimo más personal e independiente. Para empezar, vendió un fantástico guión para toda la familia a Disney, firmado en colaboración con Stuart Gordon, Ed Naha y Tom Schulman, que acabó materializándose en la genial <em>Cariño, he encogido a los niños</em> (</span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><em>Honey, I Shrunk the Kids</em></span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">, Joe Johnston, 1989)</span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">, pero esta es otra historia y me temo que me falta espacio para contárosla. Mejor nos centramos en lo que vino a hacer Yuzna a España a principios del 2000 y en qué grado influyó su primer y único gran éxito en un productor que lo reclamó para un proyecto que, a buen seguro, le hizo pensar alegremente en las posibilidades de futuro que debió de advertir en él. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Periodo de gestación</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Para el jerifalte de Filmax, Julio Fernández, congregar a Yuzna y a toda una gama de profesionales del cine español a entera disposición de las delirantes ideas del director de<em>El dentista</em> (<em>The Dentist</em>, Brian Yuzna, 1997), era apostar sobre seguro. Así nació Fantastic Factory, pensada, en un principio, para la realización de siete películas fantásticas y de terror con vocación internacional, o sea, rodadas en España pero en inglés y con equipo mixto, formado por primeras filas de la Serie B yanqui y, por qué no, mediterránea. Y sin que los presupuestos invertidos en la criatura fueran la repanocha, como se anunciaba en el mercado, resultaron suficientes para vender los productos a escala internacional. Otra cosa sería la calidad general de dichos productos, la utilidad de los códigos del género fantaterrorífico por los que se regían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/balaguerO.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-696" title="balaguerO" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/balaguerO.jpg" alt="" width="461" height="238" /></a><strong><em>Las películas</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">No fueron siete, sino nueve las películas que finalmente produjo Fantastic Factory. El pistoletazo de salida lo dio el mismo Yuzna ocupando silla de director con <em>Faust: La venganza está en la sangre</em> (<em>Faust: Love of the Dammed</em>, 2000). Yuzna parecía desenterrar lo que se rumoreó era un antiguo proyecto de Stuart Gordon, adaptar el “<em>Fausto</em>” de Goethe. Sin embargo, la película se basa realmente en un cómic de Tim Vigil y David Quinn, quien firmó el guión en colaboración con Miguel Tejada–Flores, conocido por sus libretos de <em>La revancha de los novatos </em>(<em>Revenge of the Nerds</em>, Jeff Kanew, 1984) y <em>Noche de miedo 2 </em>(<em>Fright Night Part 2</em>, Tommy Lee Wallace, 1988).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Parida la primera producción del ambicioso proyecto de Filmax y poniendo a prueba el complejo mercadotécnico, <em>Faust: La venganza está en la sangre</em> supuso un refrito algo indigesto pero resultón del terror sobrenatural pasado de rosca, el humor delirante y retorcido y la acción trepidante del cómic original y el <em>gore</em> de barraca de feria (obra del habitual Screaming Mad George y Poli Cantero). Un divertimento con lo mejor y peor del cine de explotación comercial, sin los rasgos distinguidos que definieron el estilo personal del mejor Yuzna: <em>Society</em><strong> </strong>(1989), <em>Ritos satánicos</em> (<em>Initiation: Silent Night, Deadly Night 4</em>, 1990) y <em>Mortal Zombie </em>(<em>Return of the Living Dead III</em>, 1993), películas que revitalizaron el fantástico y el <em>gore</em> en los noventa partiendo de una imaginería cuyas obsesiones metalúrgicas, enfermizas, grotescas y ultraterrenas (e incluso sociales y filosóficas) le valieron a su autor el merecido apelativo de nuevo pope de la &lt;&lt;Nueva Carne&gt;&gt; junto a David Cronenberg y Clive Barker. Obsesiones superficialmente trazadas en <em>Faust</em>, que Yuzna convierte en ridícula y efectista calcomanía del cómic que toma como inspiración. Para colmo, el film se apoya en interpretaciones tan deplorables como la de su propio protagonista, un sobreactuadísimo Mark Frost, digna del más irritante café–teatro; y digo esto a sabiendas del lenguaje cinematográfico iconoclasta, necesario y legítimo del que se arma la película en contraposición a un cine más formalmente convencional y políticamente correcto. Así, la primera intención de la recién desvirgada Fantastic Factory de hacerse con el público resultó bastante desfasada, más parecida a un tosco vídeoclip de metal <em>crossover</em> dirigido a un público impúber que a la exquisita y jocosa parodia fantaterrorífica que debería haber sido. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En una línea distinta, le siguió <em>Arachnid</em> (Jack Sholder, 2001), adscrita al subgénero de bichos asquerosos y resuelta con moderada eficacia, pero todavía más inane que la anterior, si cabe. Con todo, pura Serie B servida a la vieja usanza, agradable y simpática, aunque la decepción de quienes esperábamos que el artesanal Jack Sholder consiguiera un producto con cierta personalidad que emergiera de entre estereotipos y clichés sin cuento fue considerable. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Suerte que Stuart Gordon sí fue capaz de insuflar un nivel por encima de la media a la siguiente propuesta: <em>Dagon : La secta del mar</em> (<em>Dagon</em>, Stuart Gordon, 2001), basada en <em>Dagon</em> (1917) y <em>La sombra sobre Innsmouth </em>(<em>The Shadow Over Innsmouth</em>, 1936), sendas historias de H.P. Lovecraft, el escritor que tan buenos resultados diera a Gordon y Yuzna con las citadas <em>Re–Animator</em> y <em>Re–Sonator</em>. El film está localizado en un fantasmagórico pueblucho pesquero de Galicia repleto de anfibios mutantes con mal despertar y misterios marítimos ancestrales. Los cambios con respecto a los relatos del zumbado más famoso de Providence y de la literatura fantástica son claros, pero Gordon es el director que en más ocasiones ha llevado la obra de Lovecraft a la pantalla y mejor ha sabido idolatrar a éste en su terreno (el fantástico, claro). Aún así, se suceden de nuevo las interpretaciones ridículas (con la excepción de un soberbio Paco Rabal, en su obra póstuma) y los diálogos de besugo (obra de un Dennis Paoli menos inspirado de lo habitual en él), las cuales, pese a todo, y gracias a la sabiduría de la mejor y más tradicional <em>exploitation </em>de derribo, no lastran la estimable ambientación de ofuscación marítima, una amenidad constante y sin complicaciones, la estructura de claustrofóbica <em>zombie–movie </em>y cierto poso amargo de poesía zoofílica procedente de los relatos originales. Sin duda, un título a reivindicar y tener en cuenta en el cine fantástico autóctono de los últimos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Cómo no, el proyecto quiso contar con uno de los nuevos valores nacionales de Filmax, Jaume Balagueró, que había despuntado con sus cortos <em>Alicia</em> (1994) y<strong> </strong><em>Días sin luz</em> (1995) y acababa de triunfar con la contundente pero sobrevalorada <em>Los sin nombre</em><strong> </strong>(1999). Balagueró probó suerte con una historia propia (¡ejem!) escrita en colaboración con Fernando de Felipe (a quien, indudablemente, se le da mucho mejor el ensayo y el cómic que los guiones cinematográficos) para la cuarta película de la productora:<strong> </strong><em>Darkness</em> (2002), una especie de mezcla de las dos primeras secuelas de <em>Terror en Amityville</em> (<em>The Amityville Horror</em>, Stuart Rosenberg, 1979), como señaló el crítico </span><a href="http://www.fotogramas.es/Peliculas/Darkness/Critica" target="_blank"><span style="font-family: Garamond; color: #0000ff; font-size: medium;"><span style="text-decoration: underline;">Fausto Fernández</span></span></a><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">; y aunque yo disfrutara mucho más de ese estupendo par de secuelas pendencieras, he de reconocer que me lo pasé cojonudamente viendo la película de Balagueró en el cine.<em>Darkness</em> tiene el morro de tomarse en serio a sí misma sin renunciar a los más baratos recursos de canguelo atávico por medio de tópicos indecibles y golpes de efecto de lo más apañados, convirtiendo estos recursos en vistoso ejercicio de estilo. En dicha solemnidad radica la mayor baza de la película, que alberga un final delicioso que disculpa cualquier parida ocultista ya muy mascada y derivativa anterior. Será una chorrada ininteligible, sí, y hasta es posible que Balagueró se la tome en serio y todo, como deduje al escuchar unas declaraciones realizadas en el Festival de Sitges, pero estas son razones suficientes para asegurar, como mínimo, un producto válido y bien parido de características fácilmente exportables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La compacta y funcional patochada de Balagueró dio dinero; la productora pedía más carne de cañón. <em>Beyond Re–Animator</em> (Brian Yuzna, 2003) prolongaría las andaduras del <em>mad doctor</em> más querido por los amantes de la sangre y los higadillos, Herbest West (Jeffrey Combs), tras <em>Re–Animator</em> y <em>La novia de Re–Animator</em> (<em>Bride of Re–Animator</em>; Brian Yuzna, 1991). Claramente inferior a sus antecesoras, <em>Beyond Re–Animator</em> ensambla al menos en ellas, reteniendo exactas obsesiones mortuorias y quirúrgicas surrealistas y ofreciendo el festival de tripas y risas de rigor, yendo incluso más allá: Yuzna y sus guionistas (José Manuel Gómez y Xabier Berraondo) se desmelenan hasta el punto de convertir a Simon Andreu en un desquiciado hombre–rata y a Elsa Pataki en una contorsionista y malvada zorra experta en sado–maso, cuero negro y tacones de aguja&#8230; Ah, y cómo olvidar el combate de boxeo entre un ratón y una polla humana de los créditos finales a ritmo de bakalao. Absolutamente inenarrable y sin ningún sentido de la medida, <em>Beyond Re–Animator </em>es, desde luego, muy superior a la anterior aportación de Yuzna a la productora. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Dagon_article-copia.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-697" title="Dagon_article copia" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Dagon_article-copia.jpg" alt="" width="492" height="339" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En cambio, <em>Romasanta, la caza de la bestia</em> (<em>Romasanta</em>,<em> </em>Paco Plaza, 2004) fue un churro baboso inspirado en el célebre caso del asesino en serie gallego Manuel Blanco Romasanta, el llamado lobisome de Allariz, quien ya fue objeto de una sensacional adaptación cinematográfica por parte del siempre interesante Pedro Olea,<strong> </strong><em>El bosque del lobo</em><strong> </strong>(1971), protagonizada por un excelente José Luis López Vázquez. Tras la deleznable <em>El segundo nombre</em><strong> </strong>(2002), el funcional pero mediocre e impersonal Paco Plaza tergiversa los sucesos originales en un ridículo intento de mitificar y adulterar la historia para una película eminentemente fantástica y neogótica, con visos de aburrido dramilla de tres de la tarde en Antena 3 y toneladas de una atmósfera supuestamente preciosista pero opresiva y sólo inocua e inútil. Timo mongoloide y presuntuoso que público y crítica no perdonaron. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">A partir de ahí, la Fantastic Factory inició un declive imparable en todos los sentidos. Yuzna, ya totalmente desganado y fuera de sí, dirigiría un par de títulos más para la productora, el último de los cuales fue un completo despropósito que acabaría por finiquitar para siempre el proyecto: <em>Rottweiler</em> (2004) y <em>Bajo aguas tranquilas</em> (</span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><em>Beneath Still Waters</em></span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">, 2005)</span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">, un par de truños en los que su autor trivializó sus inquietudes personales hasta enterrarlas del todo. Nada le funcionaba ya y sus fans, mal que nos pese, no encontramos en esta ocasión el más mínimo motivo para defenderlo. En medio de estas dos sandeces que no resultaron ni entretenidas, vino otra aún peor, <em>La monja</em> (Luis de la Madrid, 2005), realizada por un competente director de fotografía tan limitado en la labores de dirección que daba la sensación de no ser capaz de despegarse de las rígidas normas academicistas de manual. Otro churro mongolo entre el neogoticismo pagano de cuarta y el <em>slasher</em> más mecánico, vulgar y aburrido. Además, le cantaba esa torpe y pueril tendencia al paisajismo en exteriores. Lo peor de la productora.</span><a href="http://www.imdb.com/title/tt0371572/" target="_blank"> </a></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/fantastic-factory.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-705" title="fantastic factory" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/fantastic-factory.jpg" alt="" width="274" height="176" /></a><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><em>Certificado de defunción</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En poco más de cinco años de vida y con sólo buenas intenciones, la Fantastic Factory se desvaneció. Se dice que Julio Fernández cortó por la sano, pero lo cierto es que Filmax continuó financiando producciones y coproducciones fantaterroríficas sin escatimar demasiados medios – <em>KM 31: Kilómetro 31</em> (Rigoberto Castañeda, 2006), <em>Los abandonados</em> (<em>The Abandoned</em>, Nacho Cerdá, 2007),<em> [REC]</em> (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), <em>[REC] 2</em> (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2009)-, la serie de <em>Películas para no dormir</em>(2005–2006)…, eso sí, con Brian Yuzna y cía. desligados. Así que, obviando este último dato, la cosa continua más o menos igual, aunque sin obligaciones de periodicidad para con el género fantástico. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Podemos sacar una buena conclusión de la vida y obras de la Fantastic Factory: si bien ayudó a propulsar una lejana tradición de cultivo del cine fantaterrorífico para las masas en España, un poco al estilo de la setentera y ya desaparecida Profilmes, desmerecía de la calidad artesanal de buena parte de las películas de autores del  <em>fantastique</em> de culto celtibérico como Jorge Grau, Carlos Aured, Eugenio Martín, León Klimovsky, José Ramón Larraz, Jacinto Molina (alias Paul Naschy) o Jesús Franco, esos viejos zorros del mejor fantástico autóctono que nos legaron más de un clásico y algunas obras maestras en las décadas de los 60 y 70. Hoy por hoy, con estas confusas leyes del cine en una industria española agonizante de ideas con miras hacia un futuro justo para su bienestar y el de sus trabajadores, entrevemos un panorama bien negro para las nuevas generaciones de cineastas interesados en un tipo de cine, el fantaterror, que en países como España, a pesar de éxitos recientes como<strong> </strong><em>[REC]</em>, no acaba de estar todo lo bien visto que debería. Supongo que siempre nos quedarán las coproducciones o, directamente, la inmigración de talentos patrios al extranjero.</span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"> <strong>WE LOVE CINEMA</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Patxi Gil Crenier<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Patxi-Gil-Crenier.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-698" title="Patxi Gil Crenier" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Patxi-Gil-Crenier-723x1024.jpg" alt="" width="481" height="679" /></a></strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-s_colmenar.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-718" title="claim s_colmenar" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-s_colmenar.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-p_gil.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-719" title="claim p_gil" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-p_gil.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="../monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana <strong>domingo 31 de enero: Joan Carles Martorell</strong> (<em>Realizador cinematográfico, Microfísica</em>) con una obra exclusiva  de la fotógrafa Natalia Acín</p>
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		<title>Veteranos en acción: Cuestión de generaciones</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 22:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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		<description><![CDATA[
VETERANOS EN ACCIÓN: CUESTIÓN DE GENERACIONES
Por Beatriz Martínez.
Carlos  Saura, Manuel Gutiérrez Aragón, Basilio Martín Patino, José  Luis Borau, Mario Camus, Vicente Aranda o Gonzalo Suárez. No forman  una generación delimitada, como pudiera tratarse de la nómina de directores  que conformaron la nouvelle vague, tampoco el trabajo que han  realizado durante sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-b_martinez.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-811" title="operacion b_martinez" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-b_martinez-1024x341.jpg" alt="" width="481" height="160" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>VETERANOS EN ACCIÓN: CUESTIÓN DE GENERACIONES</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Beatriz Martínez.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Carlos  Saura, Manuel Gutiérrez Aragón, Basilio Martín Patino, José  Luis Borau, Mario Camus, Vicente Aranda o Gonzalo Suárez. No forman  una generación delimitada, como pudiera tratarse de la nómina de directores  que conformaron la <em>nouvelle vague</em>, tampoco el trabajo que han  realizado durante sus respectivas trayectorias podría considerarse  como aglutinador de un determinado estilo o una corriente estética…  Sin embargo, sí se trata de directores que contribuyeron a dar un soplo  de aire fresco a la cinematografía española durante las décadas de  los sesenta y setenta, que recogieron a la perfección el sentido crítico–irónico–metafórico  de autores como Luis García Berlanga o Juan Antonio Bardem, que lucharon  contra la censura con propuestas valientes, diferentes y concienciadas  con la realidad política pero sin olvidar en ellas un enorme sentimiento  autoral, una capacidad para pasar por el filtro de su personalidad ficciones  que se empapaban de fuerza y empuje tanto a nivel sensitivo y emocional,  como a nivel técnico y estilístico.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/septimo_dia_2004.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-666" title="septimo_dia_2004" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/septimo_dia_2004.jpg" alt="" width="281" height="394" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Con  la llegada de alguno de estos directores, con el surgimiento de la Escuela  de Barcelona y con el pleno desarrollo, en esos momentos, de las carreras  de Berlanga, Bardem y Luis Buñuel, el cine español alcanzó (me atrevo  a afirmar) su máximo esplendor, a través de una brillantez y elegancia  que vino acompañada por el reconocimiento internacional que alcanzaron  muchas de sus figuras gracias a los galardones conseguidos en los más  prestigiosos certámenes cinematográficos (1)<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Los  tiempos cambian, las modas también. Lo único que tienen en común  los directores mencionados, es que han continuado en activo desarrollando  su corpus fílmico hasta la actualidad, desafiando todas y cada una  de las transformaciones que la industria ha sufrido durante los últimos  tiempos, luchando por seguir fieles a su espíritu a pesar de ser en  muchas ocasiones conscientes de su anacronismo dentro de los actuales  modos de elaboración de tendencias y de la simplificación ideológica  y artística a la que está abocado un sistema de producción en el  que difícilmente tienen cabida. Desde luego, en España no se profesa  el respeto hacia la veteranía que podemos encontrar hacia los directores  supervivientes de otras generaciones en países como Francia o Italia.  Mientras las nuevas generaciones cinéfilas rinden pleitesía a Jean–Luc  Godard o Jacques Rivette (cuya aportación a la Historia del cine, por  otro lado, resulta incuestionable), siguen sin atreverse a reivindicar  (todo lo contrario, casi se regodean en despreciar) a figuras tan irrebatibles,  tan influyentes como la de Carlos Saura. Puede que uno de los factores  sea el olvido, que la más reciente cinefilia dedique más tiempo a  ver, por ejemplo, toda la filmografía de Claire Denis que a rescatar  cintas como <em>Elisa, vida mía </em> (1977). Pero, ¿por qué esa ingratitud hacia la Historia del cine de  nuestro propio país?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Parece  como si el interés por el cine se hubiera limitado a conocer que aquello  que hay que ver para estar al día, para intentar demostrar una sabiduría  fílmica que tiene como únicos referentes el cine de los noventa y  el de estos últimos diez años de nuevo siglo. Precisamente este dossier  pretende trazar líneas de estudio para que ahondemos en el conocimiento  de lo que ha sido la evolución de nuestra cinematografía en estos  primeros años de siglo XXI, por lo que no se debería olvidar que,  durante este tiempo, Saura ha realizado <em>El séptimo día </em> (2004), Vicente Aranda, <em>Juana la Loca </em> (2001), Manuel Gutiérrez Aragón, <em>La vida que te espera </em> (2004), Basilio Martín Patino, <em>Octavia </em> (2002) y José Luis Borau, <em>Leo</em> (2000), películas todas ellas  muy apreciables que venían a confirmar que nos encontrábamos ante  autores experimentados que todavía se encontraban en disposición de  seguir elaborando su discurso a través de films de impoluta calidad  que nos adentraban de nuevo en sus particulares universos personales. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Juana_la_loca.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-667" title="Juana_la_loca" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Juana_la_loca.jpg" alt="" width="481" height="646" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">También  es cierto que nos han ofrecido en estos diez años lo mejor y lo peor  de lo que eran capaces: <em>Buñuel y la mesa del rey Salomón </em> (Carlos Saura, 2001), <em>Tirante el Blanco </em> (Vicente Aranda, 2006) o <em>Todos estamos invitados </em> (Manuel Gutiérrez Aragón, 2008). Pero también debemos considerar  que en todos los casos se trataba al menos de propuestas audaces, al  límite de sí mismas,</span>y que en ningún caso justificarían que se denostara la importancia de cada uno de ellos como autores importantes dentro de nuestra cinematografía (2).</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La  convivencia de nuevos talentos y de directores veteranos en activo sigue  siendo fundamental para la salud del cine español, porque de esa forma  se fomenta una retroalimentación de influencias tremendamente enriquecedora  que no puede hacer sino vigorizar el espíritu de cada nueva obra. Cabría  plantearse, en última instancia, por qué  el cine español ha desembocado  en esa desidia por parte del interés de crítica y público y comparar  el riesgo que corrían los cineastas entonces y ahora, y reflexionar  también  las razones por las que cineastas tan auténticos como  Isaki Lacuesta, siguen siendo minoritarios dentro de una sociedad que  seguramente se encontraba hace veinte años culturalmente más capacitada  para entender su cine.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Notas:</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">(1) Carlos Saura se alzó en Berlín con el Oso de Plata en 1966 por <em>La caza </em>(1965) y en 1968 por <em>Peppermint Frappé</em> (1967), y con el Oso de Oro en 1981 por <em>Deprisa, Deprisa</em>; en Cannes con el Premio del Jurado en 1974 por<em> La prima Angélica</em> y con el Gran Premio del Jurado en 1976 por <em>Cría Cuervos</em>; Basilio Martín Patino en 1966 con su ópera prima<em> Nueve cartas a Berta</em> sorprendió ganando el premio al Mejor Director; Mario Camus obtuvo el Oso de Oro de Berlín por La colmena en 1982 y la Palma de Oro para Francisco Rabal y Alfredo Landa por <em>Los santos inocentes </em>en 1984; Manuel Gutiérrez Aragón consiguió en el Festival de San Sebastián los premios al Mejor Director por <em>Sonámbulos</em> (1978), la Concha de Oro por <em>La mitad del cielo (</em>1986)  y en el Festival de Berlín el Premio al Mejor Director por <em>Camada negra (</em>1977).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: small;">(2) En el foro cinéfilo Cinexilio aparecía el siguiente post: «Una buena noticia: Manuel Gutiérrez Aragón deja el cine», para a continuación verter en su contenido comentarios, digamos, que poco cariñosos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Ana Nieto.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/AnaNietoWELOVECINEMA.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-670" title="AnaNietoWELOVECINEMA" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/AnaNietoWELOVECINEMA-1024x680.jpg" alt="" width="480" height="318" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-b_martinez.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-812" title="claim b_martinez" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-b_martinez.jpg" alt="" width="482" height="241" /></a></strong></span></p>
<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-a_nieto.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-813" title="claim a_nieto" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-a_nieto.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a></p>
<p><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="../monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana <strong>viernes 29 de enero: Elo Vázquez</strong> (<em>Fotógrafa, Hello Elo</em>) con una obra exclusiva  de la artista Petry encinar.</p>
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		<title>Los 2000 que liberan (y que ahogan)</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 00:08:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
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LOS 2000 QUE LIBERAN (Y QUE AHOGAN) 
Por Daniel de Partearroyo. 
Está claro que la compartimentación  de la Historia en períodos de diez años responde a motivos altamente  convencionales, resulta muchas vez inoperante y siempre terriblemente  performativa. Sin embargo, creemos que en este caso sí puede sernos  útil para afinar el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion1.jpg"></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-d_partearroyo.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-818" title="operacion d_partearroyo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-d_partearroyo-1024x341.jpg" alt="" width="481" height="160" /></a></strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>LOS 2000 QUE LIBERAN (Y QUE AHOGAN) </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por Daniel de Partearroyo. </span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Está claro que la compartimentación  de la Historia en períodos de diez años responde a motivos altamente  convencionales, resulta muchas vez inoperante y siempre terriblemente  performativa. Sin embargo, creemos que en este caso sí puede sernos  útil para afinar el acercamiento a unas filmografías particulares  que, como afectadas por un ilusorio efecto 2000, han quedado muy divididas  estilística, formal, temática y comercialmente por el cambio de los  dos primeros dígitos de los últimos diez años que nos han tocado  vivir. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/detalle.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-644" title="detalle" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/detalle-1024x396.jpg" alt="" width="480" height="185" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La primera década del siglo XXI ha  sido testigo directo de cómo a medida que pasaban las hojas de los  calendarios se iba apagando el brillo de muchos cineastas que habían  liderado la renovación del cine español en años pretéritos. El caso  más paradigmático sería el de Álex de la Iglesia, que dejó <em>Muertos  de risa </em>(1999) como cima de su concepción plástica del audiovisual  para ir neutralizando progresivamente su personalidad hasta llegar a  formar un simbionte indivisible con la oficialidad. Este aterrador ente  se ha manifestado en tres fenómenos, a cada cual más terrible: la  co-producción <em>Los crímenes de Oxford</em> (<em>The Oxford Murders</em>,  2008), la serie para TVE <em>Plutón B. R. B. Nero </em> (2008-2009) y una inocua labor como presidente de la Academia de Cine.  Pero no sería correcto cargar todas las tintas contra el director bilbaíno,  pues, por desgracia, hemos avistado otros casos de degeneración tanto  o más sangrantes. En los diez últimos años la propuesta autoral de  Julio Medem ha sufrido vaivenes y reformulaciones en busca de un nuevo  camino, siempre dubitativo, desde las quemaduras digitales de <em>Lucía  y el sexo</em> (2001) al autismo creativo de <em>Caótica Ana</em> (2007),  pasando por un interesante acercamiento a la no ficción con <em>La pelota  vasca. La piel contra la piedra </em> (2003). Este último, un proyecto cercenado por tantos flancos, externos  e internos, que parece haber marcado para siempre su futuro en la industria  y pulverizado la conexión con el público que sí mantenía en la década  anterior. Otro abonado a los espumosos cócteles de trabas y problemas  con los productores, Juanma Bajo Ulloa, logró sacar adelante <em>Frágil </em> (2004), cinta discreta y ya muy alejada de los valores artísticos y  estéticos de su obra de los 90. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/lacomunidad.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-637" title="lacomunidad" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/lacomunidad.jpg" alt="" width="481" height="343" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Pero basta. Este artículo nace con  un ímpetu celebratorio -que razones hay para ello-, no quejumbroso;  basta de ahogados y pasemos a los liberados. Aunque este último sea  un atributo que, en el caso del cine español, parece que haya que coger  siempre entre comillas -salvo gloriosas e irrepetibles excepciones verdaderamente  libres en los márgenes de todo, a lo Albert Serra o Alberto González  Vázquez-, en el caso del director catalán Cesc Gay es fácil observarlo  de forma progresiva. Salvo por su opera prima, <em>Hotel Room </em> (1998), una episódica y un tanto insustancial réplica de los modos  de Jim Jarmusch rodada en blanco y negro e inglés junto a Daniel Gimelberg  pero escrita enteramente por Gay, el resto de su filmografía se sitúa  en la década que nos ocupa. Así, desde <em>Krámpack </em> (2000) hasta <em>V.O.S. </em>(2009) es posible observar una clara evolución  hacia propuestas más relajadas y difusas. Desde luego, no se respira  la misma frescura en los anodinos planos de <em>Krámpack</em>, enésima  historia de iniciación sexual prepubescente del cine español -aunque  con una intención por captar los modos rohmerianos que automáticamente  la eleva por encima de cualquier film de Fernando Trueba-, que de los  trampantojos idiomáticos y visuales de <em>V.O.S</em>., una chanza metalingüística  que busca desarticular todo el discurso del falso cine costumbrista  y las ficciones relacionales con grandes dosis de ironía y júbilo.  Y, entre ambas, encontramos un díptico situado en el límite, casi  como bisagra de unión entre estas dos etapas del cine de Gay: <em>En  la ciudad</em> (2003) y <em>Ficción</em> (2006). Respectivamente, un drama  urbano de historias paralelas que sigue el modelo canónico de <em>Short  Cuts</em> (Robert Altman, 1993) y una historia de existencialismo amoroso  arropada por el entorno natural de la Cerdanya y la música de Nick  Cave. En los ecos especulares que se forman entre ambas está toda la  dialéctica de la evolución cinematográfica del director catalán.  Un camino que parte de las ataduras de los distintos subgéneros del  drama para, paso a paso, película a película, desasirse en busca de  una voz personal. En este sentido, aunque En la ciudad ya contiene discretos  posos de amargura -sobre todo en la espectral presencia del personaje  interpretado por Leonor Watling- y un retrato sombrío de Barcelona  en las antípodas de, por ejemplo, <em>Vicky Cristina Barcelona </em> (Woody Allen, 2008), son <em>Ficción </em> y <em>V.O.S</em>., ambas empapadas de rasgos autobiográficos, donde Cesc  Gay ha brillado con más fuerza y confirmado que tiene una personalidad  artística que puede darnos muchas alegrías en un futuro inmediato. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/ficcio.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-638" title="ficcio" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/ficcio.jpg" alt="" width="480" height="204" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Si hablando de <em>Krámpack</em> mencionábamos  una débil atmósfera rohmeriana evocada por su óptica veraniega y  de muchachas en flor, es en un film singular de otro cineasta español  donde encontramos la más clara y directa influencia del legendario  cineasta francés. Pero Felipe Vega tiene poco de nuevo director español,  datando de 1977 sus primeras incursiones en el terreno cinematográfico  y siendo su primer largometraje, Mientras haya luz, de 1987. Siendo  éste un atípico thriller carpetovetónico de tiempos reposados y derivas  digresivas, es su siguiente película, <em>El mejor de los tiempos</em> (1989), la que guarda más similitudes con lo mejor de su obra en la  década pasada. En ella ya es perceptible una etérea joie de vivre  flotando sobre la relación entre el camello Jorge de Juan, que se instala  en una pequeña casa de Almería, y la joven Iciar Bollaín que allí  conoce. Una ligereza vital que no volvería a sentirse hasta <em>El techo  del mundo</em> (1995), con el escritor Julio Llamazares como co-guionista,  y que no encontramos ni por asomo en las producciones más convencionalmente  insulsas y de factura alimenticia de su carrera, las desubicadas comedias  románticas <em>Un paraguas para tres </em> (1992) y <em>Grandes ocasiones</em> (1998). Y es que fue <em>Nubes de verano </em> (2004), la película cuyo título omitíamos al principio de este párrafo  y que parece su mejor obra por el momento, la que colocó de nuevo a  Vega en el radar cinéfilo dispuesto a detectar cualquier afortunada  rugosidad en el grueso monolítico del cine nacional. Con la misma estructura  de un cuento moral de Eric Rohmer, Nubes de verano es un soplo de aire  refrescante y sensual tan arremolinado en la Costa Brava como en los  flecos circulares del jugueteo sexual que se instaura entre sus protagonistas.  Las mecánicas de la seducción y la caducidad del deseo veraniego en  una película llena de diálogos y brisa que, como ocurría con <em>En la  ciudad </em>y <em>Ficción </em>de Cesc Gay, forma una atractiva pareja de contrarios  con su siguiente película, <em>Mujeres en el parque </em> (2006) -no por casualidad, co-escritas, como la anterior, junto a Manuel  Hidalgo-. Aunque en el caso del director catalán la confrontación  antitética urbe/naturaleza daba lugar a una complementariedad, en el  del director leonés tenemos dos ambientes exteriores que se oponen  entre sí y el espíritu de sus habitantes: la luminosa Costa Brava  veraniega, frente a un gris y deprimido Madrid post 11-M. Como <em>Ficción</em> o <em>V.O.S., Mujeres en el parque </em>habla de la construcción urgente  de salidas empíricas a las quiebras familiares y de pareja propias  del nuevo siglo, pero su poso siempre resulta más amargo. Cristaliza  en esa joven Bárbara Lennie, enfrentada a las nuevas posibilidades  sentimentales que se le ofrecen, pero obligada a cargar con una herencia  de decepciones, engaños y medias verdades heredadas de modelos anteriores  de los que sus padres también luchan por zafarse. Alejado de la ficción  desde entonces, lo último de Vega ha sido la cinta documental <em>Elogio  de la distancia</em> (2009), co-dirigida junto a Julio Llamazares y exploratoria  de la vida en la pequeña comarca A Fonsagrada (Lugo), mantenida al  margen de la depredadora modernidad.<a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/mujeres-en-el-parque.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-639" title="mujeres en el parque" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/mujeres-en-el-parque.jpg" alt="" width="483" height="156" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por último, no podemos dejar de nombrar  a otro director que ya podíamos considerar perdido, pero que afortunadamente  ha desmentido esa idea. Pere Portabella, estandarte de cierto experimentalismo  del cine español gracias a obras como Nocturno 29 (1968) y <em>Cuadecuc,  vampir</em> (1970) no había vuelto a nuestras pantallas desde <em>El  puente de Varsovia </em>(<em>Pont de Varsòvia</em>, 1989), un intento  a todas luces excesivo e insostenible de retratar a la intelectualidad  europea. Por lo tanto, su regreso con la co-producción hispano-germana <em> El silencio antes de Bach </em>(<em>Die Stille vor Bach</em>, 2007) se  esperaba con tanta anticipación como temor. La obra resultó ser un  ensayo a través de distintas píldoras de ficción que no solamente  conseguía manipular la plasticidad de la partitura musical e integrarla  en el fotograma, sino que aplicaba su reflexión sobre el poder de la  música al de la imagen. Curiosamente, la secuencia con más fuerza  de su obra posterior, el cortometraje <em>Mudanza </em> (2009), comparte con este ahistórico musical la atrayente imagen de  un piano en movimiento. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/bach.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-641" title="bach" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/bach.jpg" alt="" width="484" height="254" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Concluimos así  este repaso  de tres nombres que en ningún caso debe considerarse cerrado como recuento  de cineastas españoles de trayectoria dilatada que han brillado especialmente  en el lapso 2000-2009. Ahí están las tres obras de José Luis Guerín  en esta década: <em>En construcción</em> (2001), <em>En la ciudad de  Sylvia </em>(2007) y, especialmente, <em>Unas fotos en la ciudad de Sylvia </em> (2007); o los pequeños destellos que Erice nos ha brindado y le han  permitido: <em>Alumbramiento </em>en el film colectivo <em>Ten Minutes  Older: The trumpet </em>(2002) y la pequeña y melancólica pieza <em> La morte rouge </em>(2006), que se pudo ver con motivo de las exposiciones  de su correspondencia videográfica -otro material que habría que incluir  en su corpus- con Abbas Kiarostami; incluso, dependiendo del día, podríamos  justificar los aciertos de <em>Son de mar </em> (2001) y <em>Yo soy la Juani</em> (2006), siendo, especialmente esta última,  lo más digerible que ha salido de Bigas Luna desde los tiempos de <em> Angustia</em> (1987). Pero, en cualquier caso, se trata de nombres, como  también el de Marc Recha, más asimilados por la cinefilia española  y que no requieren de tanto foco en círculos especializados, pues,  merecidamente en el caso de Erice y Guerín, sus futuras nuevas obras  siempre lo tendrán. Como esperamos que ocurra en no mucho tiempo con  Gay, Vega y Portabella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">WE LOVE CINEMA</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Por Luna Hurtado y Carlos Navarro.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Luna-Hurtadoy-carlos-navarro-.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-643" title="Luna Hurtadoy carlos navarro" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/Luna-Hurtadoy-carlos-navarro-.jpg" alt="" width="481" height="460" /></a></strong></span><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-d_partearroyo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-819" title="claim d_partearroyo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-d_partearroyo.jpg" alt="" width="482" height="241" /></a></span></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-l_hurtado.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-820" title="claim l_hurtado" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-l_hurtado.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="../monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana <strong>miércoles 27 de enero: Norberto Ramos del Val</strong> (Realizador cinematográfico, <em>Muertos comunes, Hienas</em>) con una obra exclusiva del diseñador argentino Vote Triángulo.</p>
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		<title>Francotiradores del cine español</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jan 2010 13:11:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>welovecinema.es</dc:creator>
				<category><![CDATA[Operación]]></category>

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		<description><![CDATA[


Francotiradores  del cine español. Sobre lo real descacharrante: Pablo Berger,  Santiago Lorenzo, Óscar Aibar.
Por  Héctor G. Barnés.
«Los  españoles están muy dotados para lo cómico.  Llegan rápido a lo cruel, y sus fantasías más grotescas contienen  frecuentemente algo de sombrío» 
—Esthétiques,  Charles Baudelaire 
No  hay nada como una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
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<p><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-h_barnes.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-685" title="operacion h_barnes" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/operacion-h_barnes-1024x341.jpg" alt="" width="481" height="160" /></a></p>
<p><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><strong>Francotiradores  del cine español. Sobre lo real descacharrante: Pablo Berger,  Santiago Lorenzo, Óscar Aibar.</strong></span></p>
<p><strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Por  Héctor G. Barnés.</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><em>«Los  españoles están muy dotados para lo cómico.  Llegan rápido a lo cruel, y sus fantasías más grotescas contienen  frecuentemente algo de sombrío» </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">—<em>Esthétiques</em>,  Charles Baudelaire<em> </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">No  hay nada como una coincidencia inesperada para comenzar a tirar del  hilo que desentrañe la maraña de cierta tendencia del cine español:  tanto <em>Platillos volantes </em>de Óscar Aibar como <em>Torremolinos  73 </em>de Pablo Berger, ambas estrenadas en el año 2003 y ambientadas  en la España de los años inmediatamente anteriores a la muerte del  dictador y la posterior Transición, encuentran sus raíces en sendos  hechos “reales” (pongamos entre paréntesis el dichoso adjetivo).  Lo cual no tendría nada de sorprendente si se tratasen de dramas sociales  o melodramas, los géneros por antonomasia donde la etiqueta del “hecho  real” supone un plus de credibilidad, paradójicamente casi siempre  como justificación de ficciones que de otra forma resultarían inverosímiles.  Pero se trata de comedias que juegan en un terreno similar, el   de un cierto gusto por lo <em>freak</em>. Ambas ofrecen una mirada tierna  y algo condescendiente hacia nuestros antepasados bizarros y, también,  una alternativa perfectamente válida a, por un lado, el cine pretendidamente  realista que ha copado las carteleras de nuestros cines durante la última  década y por otro, el de la comedia popular de enredo que en la mayor  parte de los casos no pasa de ser una prolongación de las <em>sitcoms </em> que triunfan en televisión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/torremolinos73_2_1024.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-610" title="torremolinos73_2_1024" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/torremolinos73_2_1024.jpg" alt="" width="482" height="361" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">La  brecha de treinta años que separa la realización de las películas  del momento histórico en que transcurren marca los puntos de coincidencia  de ambas. Principalmente, esa visión distante de la que ya se ha hablado,  divertida y al mismo tiempo, comprensiva, sobre unos hechos terribles  —el suicidio de dos inadaptados, aficionados a la ufología y ahogados  por su entorno en <em>Platillos volantes</em>; la renuncia a los sueños  y la humillación del hombre medio en <em>Torremolinos 73</em>— que  comparten el mismo fondo: la necesidad de huir de <em>&lt;&lt;la comedia,  hipocresía y tiranía del mundo real&gt;&gt;,</em> que diría el personaje  de Ángel de Andrés en la película de Aibar, ya sea a otros planetas  o creyéndose el Bergman de la Costa del Sol. Tampoco renuncian a cierta  melancolía por la inocencia perdida, o a la descripción algo nostálgica  de los usos y costumbres de la época. La mezcla de crueldad y comedia  funciona mejor en <em>Platillos volantes</em>, a causa de la tendencia  de Berger al chiste fácil –la temática erótica de <em>Torremolinos  73</em> se presta a ello–, y a los grandes aciertos de Aibar, como  esa confusión casi chapliniana entre las organizaciones de aficionados  a la ufología y el proscrito partido comunista. Sin embargo, en pocas  películas españolas de los últimos años hay un momento tan terrible  como el clímax de <em>Torremolinos 73</em>, cuando el personaje de Javier  Cámara, un <em>auteur </em>críptico en sus fantasías, en realidad director  de porno de baja estofa, se ve obligado a rodar la explícita escena  en la que su mujer se acuesta con un trasunto de Max Von Sydow… como  un acto de amor definitivo, pues es la única oportunidad que tendrá  la mujer de quedarse embarazada, ya que su marido es estéril.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Años  más tarde, Óscar Aibar dirigiría <em>La máquina de bailar </em> (2006), interesante pero, a mi juicio, fallido intento de ofrecer la  declinación española de determinados subgéneros característicos  del cine estadounidense de las últimas décadas (y curiosamente, al  contrario que los géneros clásicos hollywoodienses, difícilmente  exportables), sobre todo las películas que podríamos llamar “de  superación personal”, de <em>Flashdance </em> (Adrian Lyne, 1983)<em> </em>a <em>Karate Kid </em> (John G. Avildsen, 1984)<em> </em>o, por qué no, la reciente <em>Million  Dollar Baby </em>(Clint Eastwood, 2005), con un fatal Santiago Segura  en el papel del fracasado que busca a través de sus jóvenes pupilos  una segunda oportunidad. El problema reside, entre otras cosas, en que  al querer jugar con tantas barajas a la vez (la del homenaje, la autoparodia  y la sonrisa irónica, pero al mismo tiempo la de la sinceridad y la  comprensión por sus personajes) no termina de encontrar su lugar, ya  que la película se ahoga en esa catarata de referencias que no termina  de trascender. <em>&lt;&lt;La filosofía de las películas  baratas ayuda a la gente. La gente normal no vive vidas grandes y profundas.  La gente normal vive vidas baratas&gt;&gt;</em>, dice el personaje de  Segura, en lo que es una constante de este cine del orgullo del perdedor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/platillso-volantes1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-614" title="platillso volantes" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/platillso-volantes1.jpg" alt="" width="480" height="359" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">Pero  si hay una película que sí ha logrado esquivar las trampas en las  que la mayor parte de estas producciones caen —claudicación ante  el chascarrillo fácil, hipertrofia de referencias cinematográficas,  necesidad comercial de conectar con lo catódico—, esa es <em>Un buen  día lo tiene cualquiera </em>(2007). La segunda película de Santiago  Lorenzo tras <em>Mamá es boba </em>(1997) consigue superar por fin la  autocomplacencia del guiño continuo para iniciados y señala los lugares  por donde debería transitar en los próximos años la comedia española,  que no son tanto los del orgullo <em>freak</em>, ya algo caduco, como  el de un sainete popular, digno y accesible para cualquier clase de  público (pero lejos de la trampa televisiva de las <em>sitcoms </em> nacionales), que en la historia del cine español se emparenta rápidamente  con Berlanga, Ferreri y los guiones de Azcona… presentes todos ellos  de alguna forma en este retrato entre lo cruel y lo deliberadamente  cutre de la crisis de los treinta y los traumas de la vejez en esa imposible  historia de (in)comprensión mutua entre un opositor y un anciano excitable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;">En  un momento de la película, el lúcido y eufórico abuelo Onofre (interpretado  con maestría por Juan Antonio Quintana) se acerca en pleno delirio  anfetamínico a un grupo de mendigos: <em>&lt;&lt;¡Mira, unos pobres!  ¡Qué tipismo! ¡Qué costumbrista!&gt;&gt;.</em> No hay frase que describa  mejor el acercamiento de gran parte de nuestro cine hacia la sociedad  española durante esta década, capitalizada por las formas del <em>realismo</em> de buen corazón de Fernando León de Aranoa, Achero Mañas o Icíar  Bollaín, contra el que a finales de década reaccionó el sector formalista,  Jaime Rosales y Javier Rebollo a la cabeza. Frente a ellos, estos francotiradores  se mantienen como una “tercera vía” que no goza del éxito comercial  ni del reconocimiento crítico de las dos anteriores, pero se encuentra  más enraizada en nuestra propia tradición cultural. Quizá sea el  momento de aceptar que una de las señas de identidad más características  del pueblo español es esa tendencia nuestra a convertirnos, de forma  inconsciente, en personajes grotescos de una farsa tragicómica. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>WE LOVE CINEMA</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por M.A Serralvo</strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/M.A-Serralvo1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-617" title="M.A Serralvo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/M.A-Serralvo1.jpg" alt="" width="480" height="675" /></a></strong><span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-h_barnes.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-686" title="claim h_barnes" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-h_barnes.jpg" alt="" width="482" height="241" /></a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-ma_serralvo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-687" title="claim ma_serralvo" src="http://www.welovecinema.es/blog/wp-content/uploads/2010/01/claim-ma_serralvo.jpg" alt="" width="480" height="240" /></a></span><strong>Welovecinema.es </strong>alternará diariamente su sección<a href="../indice-semanal-02-09/"> </a><a href="http://www.welovecinema.es/blog/monografico-nuevo-cine-espanol-del-milenio-2000-2010/"><strong>“Operación”</strong> </a>con un tema crítico de opinión acerca de <strong>“La mejor película española de la década”</strong>, mañana <strong>Lunes 25 de enero: Chema García Ibarra</strong> (Realizador cinematográfico y de videoclips, <em>El ataque los robots de Nenulosa 5</em>).</p>
</div>
</div>
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