CRÍTICA “MAL DÍA PARA PESCAR” (Álvaro Brechner, 2009)

Con motivo de la firma invitada del cineasta uruguayo Álvaro Brechner eligiendo su película latinoamericana favorita, Pablo Maqueda reflexiona sobre su ópera prima en el largometraje Mal día para pescar. Mañana el texto del cineasta latinoamericano.

MAL DÍA PARA PESCAR (Álvaro Brechner 2009)

Por Pablo Maqueda
El debut en el largometraje de Álvaro Brechner es un pasaporte a otro mundo. Un billete de ida a una fantasía no muy lejana en el tiempo pero desaparecida de este siglo que nos ha tocado vivir.
Sus personajes, retratos latinoamericanos de un pasado reciente de múltiples rostros, se encargarán de recordarnos valores como la bondad, la lucha y el honor mientras su cara de la moneda gira levemente en el aire, precipitandose segundos despues y mostrando su otro rostro cargado de falsedad, interés económico y fanfarronería.
Mal día para pescar bien podría considerarse un viaje. Un recorrido sin vuelta atrás a cargo de estos dos pobres diablos, Príncipe y Jacob, de pueblo en pueblo como los grandes titiriteros, desplegando el arte cada noche. Un arte que pese a contener drama y espectáculo, no acabará con el rojo de un telón triunfal caído frente al público, sino el de la sangre de un retador a la fuerza del gran campeón del mundo alemán Jacob Van Outen.
“Solo puede haber un contendiente, señorita”, por respeto. De esta manera Brechner eleva las secuencias de una carga dramática excepcional. Diálogos llenos de lirismo y épica para una fábula donde la épica precisamente hace mella en su desarrollo.
¿Quién ganará el combate esta noche? Dicha frase atrona desde el inicio del filme, descúbranla ustedes mismos.