GIGANTISMO ANIMAL: El tamaño es el mensaje (Parte II)

GIGANTISMO ANIMAL: El tamaño es el mensaje (Parte II)
Por Diego salgado

Jose María Latorre ha señalado que aquellas películas fueron incapaces de desarrollar códigos audiovisuales propios, hasta el punto de titular uno de sus escritos sobre la ciencia-ficción de los cincuenta Un género sin lenguaje propio. Pero lo que él tacha de defecto no es más que tremenda coherencia, tan inconsciente por otro lado como las acciones de una araña: el animal gigantese bastaba como discurso argumental y formal. El tamaño devenía el mensaje. Lo único importante de títulos como Attack of the crab monsters (Roger Corman.1957) o Attack of the giant leeches (Bernard Kowalski, 1959) era precisamenteel ataque colosal aquí y ahora, el ímpetu de pesadillas de las que solo podía despertarse apelando a los científicos y los militares que las indujeron, lo que por fuerza había de arrastrar al espectador a una crisis esquizofrénica de valores y emociones con profundas resonancias psicológicas. “Soy un extraño para mí mismo”, cavilaba por entonces Nicholas Ray.

Las mutaciones empezaron a tener como foco tortuoso al propio ser humano. En primera instancia, con Jack Arnold y su sombra creativa, Bert I. Gordon (apodado ingeniosamente Mr. B.I.G. por su reiterada, mercantilista y casposa dedicación al tema), como principales pero no únicos maîtres de scène: la relativista y casi metafísica El increíble hombre menguante (The incredible shrinking man. Jack Arnold, 1957), The amazing colossal man (Bert I. Gordon, 1957), Attack of the 50 foot woman (Nathan Juran. 1958). Al tiempo, a través de una perturbadora disgregación de nuestra integridad como especie en La mosca (The fly. Kurt Neumann, 1958), El regreso de la mosca (Return of the fly. Edward L.Bernds. 1959) o The Wasp Woman (Roger Corman. 1959).

El fenómeno trascendería fronteras, como atestiguan la producción británica Gorgo (íd. Eugene Lourie, 1960), la alemana Ein Toter hing im Netz (FritzBöttger, 1960), la cuasi-danesa Reptilicus (Sidney W. Pink y Poul Bang. 1962) y las niponas Japón bajo el terror del monstruo (Gojira. Inoshiro Honda, 1954), Mosura (Inoshiro Honda, 1961) y El mundo bajo el terror (Daikaiju Gamera.Noriaki Yuasa, 1965), orígenes respectivos del dinosaurio radiactivo Godzilla, la pseudotortuga Gamera y la descomunal mariposa Mothra; criaturas cinematográficas inagotables a las que muy pronto sería posible adjudicarles carácter y sensibilidad, al contrario de sus homólogas estadounidenses. Cuestión de culturas pero, sobre todo, de muy diferentes aproximaciones a lo nuclear y sus efectos en el cuerpo social y el individuo.

Cloverfield

El gigantismo animal difuminó progresivamente sus contornos comosubgénero, adaptándose a la fiebre de películas prehistóricas realizadas en los sesenta o siendo objeto de lecturas irónicas como The little shop of horrors (Roger Corman. 1960). Mientras, el horror a la guerra atómica, reavivado por la crisis de los misiles cubanos de 1962, adoptaba un cariz adulto e independiente en cintas como La hora final (On the beach. Stanley Kramer, 1959), Pánico infinito (Panic in the year zero. Ray Milland, 1962), ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, or how I learned to stop worrying and love the bomb. Stanley Kubrick,1963) y Punto límite (Point safe. Sidney Lumet, 1964).

Hubo que esperar no por casualidad a los setenta, otra época de notables convulsiones, para que el hombre común (el jefe Brody) se viera obligado a afrontar nuevamente las consecuencias de los actos de la especie en forma de animales agresivos. Aunque es el momento ideal para el primer remake de King Kong (íd. John Guillermin, 1976), en líneas generales los tamaños de las criaturas son ahora más verosímiles y su rebelión tiende a apuntar —cuando se explicitan— causas medio ambientales, como en los casos de la seminal Tiburón (Jaws. Steven Spielberg, 1975), Grizzly (íd. William Girdler, 1976), Tentáculos (Tentacoli. Oliver Hellman, 1976), Orca, la ballena asesina (Orca…the killer whale. Michael Anderson, 1977) y Profecía maldita (Prophecy. JohnFrankenheimer, 1979). También se sigue el modelo de la pionera Los pájaros (The birds. Alfred Hitchcock, 1963), sustituyendo el acoso de un único animalenorme por el de una multitud organizada que, bien mirado, se comportacomo un solo cuerpo: Piraña (Piranha. Joe Dante, 1978), El enjambre (The swarm.Irwin Allen, 1978).

No queremos cerrar nuestro repaso al subgénero sin hacer mención al nuevoresurgir del mismo en el cine USA de los últimos años, probablemente enrelación con el 11-S, la “guerra contra el terror”, la creciente incertidumbre económica, los cambios traumáticos de paradigmas y los miedos subsiguientes. Aún hay lugar para la bestia mítica y poética, como demuestran Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End.Gore Verbinski, 2007) y el tercer King Kong (íd. Peter Jackson, 2005). Pero las más significativas han llegado de la mano de La niebla (The mist. Frank Darabont, 2007), Monstruoso (Cloverfield. Matt Reeves, 2008), y Monsters (íd.Gareth Edwards, 2010), a las que sería injusto no sumar la surcoreana The Host (Gwoemul. Bong Joon-ho, 2006) y la parodia animada Monstruos contra Alienígenas (Monsters vs Aliens. Rob Letterman y Conrad Vernon, 2009). De orígenes inciertos y fisionomías incomprensibles, más cercanas en letra yespíritu a Lovecraft que a un tratado de zoología, estas criaturas postrerasconforman un reflejo tan distorsionado de lo animal y de lo animal humano,que parecen articuladas por ese extraño acerca del que reflexionaba NicholasRay.  Como si hubiesen sido concebidas ya desde el otro lado del espejo.

Bibliografía:

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CORMAN, Roger y JEROME, Jim. Cómo hice cien films en Hollywood y nunca perdíni un céntimo. Editorial Laertes (1992).
DÍAZ MAROTO, Carlos. Ray Harryhausen, el mago del stop-motion. CalamarEdiciones (2010).
JANCOVICH, Mark. Rational fears: American horror in the 1950s. ManchesterUniversity Press (1996).
LATORRE, José María (coordinador). Ciencia Ficción USA años 50. VV.AA.Revista Nosferatu, nº 14/15 (febrero de 1994). Editorial Patronato Municipalde Cultura de San Sebastián.
MEMBA, Javier. La década de oro de la ciencia ficción (1950-1960). Editorial T&B(2005).
SCHEIBACH, Michael. Atomic narratives and American Youth: Coming of age withthe atom, 1945-1955. Editorial McFarland & Company (2003).
SKAL, David J. Monster Show, una historia cultural del horror. Editorial Valdemar(2008).