EL LABERINTO DEL FAUNO (Guillermo del Toro, 2006)
Cuando me pregunté cuál podría ser mi película favorita española de esta década, no lo dudé ni un momento, enseguida me vino a la cabeza El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro. No quería dejar llevarme por la emoción, y reflexioné un poco más y repasé y revisé otros títulos españoles que me encantan. A los pocos días, efectivamente, corroboro que quiero ser fiel a lo que había sentido en ese primer momento, porque al pensar en la película, el corazón me late más fuerte.
Salí del cine realmente emocionado. Es verdad que trabajé con Guillermo antes, y eso me afecta directamente, por haber vivido en su universo durante un tiempo. Quizá precisamente por esto, noté como, por dos horas, abandonaba mi butaca de aquel cine de la Gran Vía madrileña, para introducirme de lleno en ese mundo de fantasía y realidad que sólo él es capaz de crear. En ese “realismo mágico”, como lo llaman algunos. Casi como si me hubiese puesto unas gafas 3-D. Una sensación increíble.
El laberinto del fauno se sitúa en 1944. Nos encontramos ante una situación delicada, ya que aunque la Guerra Civil española hubiera acabado, los maquis continuaba la batalla contra el fascismo. Un ambiente tenso con fortísimos enfrentamientos entre ambos bandos. Las muertes e injusticias que se relatan ilustran perfectamente ese momento de nuestra historia.
Por otra parte, se relata uno de los cuentos de hadas más bellos que haya visto, escuchado o leído nunca. Ofelia también es una princesa en la realidad, esa niña que se evade del mundo de los adultos, un mundo cruel, triste, y plagado de miedos. Ofelia huye mentalmente, imagina, sueña. Sueña que es la princesa de un antiguo reino, y entonces se ve envuelta en una aventura alucinante. Un mundo mágico, pero no ideal, porque en él las cosas también se le ponen difíciles.
Las tramas no dan tregua y te enganchan de tal manera que las pupilas se te dilatan con tantas escenas memorables: Ofelia y el banquete, los franquistas y el maqui tartamudo, Ofelia y el sapo, la mandrágora bajo la cama… Todo tan poético y literario que fluye de manera natural hasta la misma realidad.
La agudeza visual de Guillermo se aprecia en todos los departamentos. Admiras la capacidad que tiene para que cada detalle esté cuidado al milímetro. Lo admiro y lo disfruto. Desde la fotografía de Guillermo Navarro, que se supera a cada película, hasta los grandiosos decorados de Ernesto Caballero o el sobrio y potente vestuario de Lala Huete. Mención aparte tienen los auténticos y perfectos maquillajes de DDT, que hacen que involuntariamente cierres los ojos de la impresión que te dan sus heridas y cortes, y, por supuesto, la elegante música, de Javier Navarrete, con la pegadiza y dulce nana. Una producción que da miedo imaginársela. A veces, los medios son imprescindibles, como en esta ocasión, porque lo merece, y nos lo merecemos los espectadores.
Los actores y sus personajes quedarán para siempre en nuestra memoria. Es bonito cuando una película traspasa el éxito del momento y perdura en la historia del cine. El malísimo Vidal de Sergi López, la paleta Mercedes, interpretada por Maribel Verdú, y la inocente, tierna y adorable Ofelia por Ivana Vaquero con una mirada, naturalidad y fuerza en sus diálogos asombrosos, han conseguido que el tiempo no pase para mí.
Por hacerme sentir un niño. Por hacerme sentir adulto. Por haberme enseñado a evadirme de la realidad con su magia y hacerme viajar hasta lugares difíciles de imaginar por uno mismo, gracias a Del Toro. Por ese estilo tan marcado, propio de un genuino creador.
WE LOVE CINEMA
Por Eneko Azpiroz.





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One Comentario
Yo tuve la suerte de trabajar con Fernando en un corto de un compañero de la escuela “El Reino de Hades” que por desgracia me da que quedó inconcluso. Pero durante esos días vi que Fernando era alguien que amaba el cine, su trabajo y que lo único que quería era currar y currar en ello. Por entonces estaba preparando la primera temporada de El Internado, con la que tenía mucha ilusión a pesar de que sabía que su personaje tenía una vida limitada aunque fundamental en la serie.
Guillermo del Toro me parece un gran director, le admiro profundamente y aunque no sea quizás de mis favoritos, desde luego nunca me pierdo una peli suya y es de los pocos que pueden presumir de tener un mundo propio identificable y de ser profundamente honestos con lo que más les gusta también como espectadores.
Desde luego El Labertinto del Fauno es una de las películas de la década en España, una de las pocas que ha conseguido más de un Oscar y uno de esos títulos que demuestran que se puede hacer cine personal a la par que comercial, sin que una faceta desmerezca la otra. Del Toro auna esas dos cualidades fundamentales en el cine, la honestidad con uno mismo y sus inteses y la consciencia de que el cine es para el público. Si se despoja a las películas de cualquiera de estas dos cualidades tenemos trabajos limitados, cojos y vacíos de un modo u otro. Esperemos que poco a poco haya más gente como Del Toro en nuestro cine.