Me teen movie favorita: Hunter S. Tyler

BIENVENIDO A LA CASA DE MUÑECAS (Welcome to the Dollhouse, Todd Solondz, 1995)


“Dignity is an important quality everyone should have. That way, you will never grade grub. Grade grubbing is bad, because it means you’re asking for a grade you shouldn’t get. Because if you got it, it wouldn’t be fair to everyone who didn’t grade grub. It doesn’t matter whether you’re a girl or a boy, man or a child, rich or poor, fat or thin. You should never be a grade grubber. Therefore, dignity is a good quality everyone should have.”

Dawn Wiener, 100-word essay on the subject of dignity

A la hora de escribir este artículo, pulsiones aparentemente antitéticas se apoderan de mí: por una parte, he de cumplir mi cometido y escribir sobre mi teen movie favorita… y por otra, tengo ganas de pergeñar una suerte de “antiartículo”, una crítica al género en su conjunto a través del análisis de una película perteneciente al mismo. Y es que, sin ánimo de poner a parir el tema que nos ocupa en esta entrega bimestral, coincidirán conmigo en que el cine teen padece ciertos lugares comunes consustanciales a su propia naturaleza. Temáticamente, los focos alrededor de los cuales acostumbra a orbitar la trama principal hacen que su trayectoria diste mucho de ser excéntrica: la prom night, el consumo de sustancias psicoactivas, los primeros besos, las últimas virginidades…, y la vida y milagros de los grupos sociales que pueblan cualquier average high school. El hecho de que estas películas siempre recurran a la misma lista prefijada de grupos arquetípicos pasa por ser una de las convenciones más flagrantes. Dicha lista, además de pecar de reduccionista y limitada, es por todos conocida: jocks, cheerleaders, divas, nerds, outcasts, weirdos, loners, etc. Son estos últimos, sin duda, los grandes olvidados, tanto en la vida real como en la ficción inspirada en ésta. Víctimas incomprendidas, sí, pero —y con esto permítanme ejercer de abogado del diablo— también culpables de no comprender a sus semejantes. La película que analizaré hoy trata precisamente sobre ellos.

Los comienzos de la carrera fílmica de Todd Solondz, ese aspirante a rabino reconvertido en adalid del cine independiente desde mediados de los 90, no presagiaban buenos augurios. Fear, Anxiety & Depression (1989) no terminó de cuajar ni entre la crítica ni entre el público debido a su descompensada carga de reminiscencias, tópicos e histrionismos woodyallenescos. Sin embargo, seis años después nos llegó la que —con permiso de Happiness (1998)— sigue siendo su película más certera hasta la fecha: Faggots and Retards. Controvérsico título que, a su paso por esa maquinaria fagocitadora de almas —dicho siempre desde el cariño y sin acritud— propiedad de the one and only Harvey Weinstein, devino en llamarse Welcome to the Dollhouse. En ella se nos relata, en clave de comedia negra, las aventuras y desventuras —primando sobre todo estas últimas— de Dawn, una 7th grader tímida, apocada, impopular, poco agraciada en el terreno físico…, interpretada por una encomiable Heather Matarazzo. Por si esto no fuera suficiente, tanto su apellido potencialmente choteable como los desafortunados modelitos que luce a lo largo de la película terminan por condenarla al ostracismo más insondable. A la respuesta que le dan cuando pregunta <<Why do you hate me?>> me remito.

No hay día en la vida de Dawn que no termine salpicado —o, más bien, empercudido— de tintes crueles, esa mina de oro tan distintiva en el universo de Solondz. A una total ausencia de cualquier muestra de afecto por parte de sus progenitores (<<She’s got no friends. Case closed. She’s a loner>>) se une el acoso individual o colectivo, personificado o anónimo, por parte del resto de su entorno. Su vida es una tómbola de luz y de color: escarnios y cantilenas cortesía del equipo de animadoras, mofas y befas “tatuadas” en su taquilla, atentados al pudor en los baños, ultraje público vía spitballs, amenazas de violación, castigos inmerecidos en el detention room, cenas sin brownie…, hasta las proverbiales leyes de Murphy parecen aliadas en contubernio contra ella. Ni siquiera sus hermanos le sirven de apoyo ante la adversidad. El mayor, Mark, amén de recordarnos a un remedo de los protagonistas de esa desenfadada saga teen conocida como La revancha de los novatos (Revenge of the Nerds, Jeff Kanew, 1984), parece haber recibido ya su porción del pastel cuando tuvo la edad de Dawn; la pequeña, Missy, es por momentos un clon mefistofélico de Little Miss Sunshine (Jonathan Fayton y Valerie Faris, 2006) que también confabula por perpetuar la miseria de su hermana. En definitiva, nos encontramos ante una disyuntiva que sólo puede tomar dos derroteros: una opción podría haber sido montar un espectáculo pirotécnico al más puro estilo Columbine…, y la otra, la que termina por imponerse es la película, es la combinación de buenas tragaderas con puntuales actos de rabia acumulada (e.g. unos martillazos a una cinta VHS por aquí, una decapitación de una muñeca por allá…).

Sin embargo, retratos costumbristas y relatos descarnados aparte, la originalidad de la propuesta radica en su eclecticismo. Pocas películas permiten al espectador una interpretación todavía más libre de lo que ha visto. Y esta interpretación, claro, dependerá a su vez de factores como el estado de ánimo previo al visionado o la experiencia vital acumulada. Unos estimarán que la exageración es la nota preponderante durante el metraje, mientras que para otros lo serán su crudeza e incomodidad. Algunos adoptarán una postura algo más cínica, y lo calificarán como el antídoto perfecto para esa adolescencia nostálgica tantas veces mitificada. Otros aprovecharán para seguir vilipendiando al país origen de la cinta y, más en concreto, a su sistema educativo. Y nos quedaríamos cortos si no hiciésemos referencia a una serie de temáticas que también podrían estar incluidas en la exégesis final del espectador: el determinismo frente a la influencia de uno mismo, el darwinismo social, los amores platónicos que nunca se materializaron más allá de un puñado de fotos en la carpeta, la vida en los suburbios sin edulcorantes à la American Beauty (Sam Mendes, 1999), la obsesión americana por el loserism, las relaciones sentimentales de rebote, la cadena trófica del abuso escolar, el supuesto drama del hijo sandwich, etc. Todo ello aderezado con referencias directas a nuestra propia adolescencia —¿quién no ha jugado al Super Pang?— e inmediatos paralelismos en función de nuestro acervo cultural —¿es coincidencia que el único amigo de Dawn y el hijo del matrimonio Wiggum en The Simpsons compartan nombre de pila?—. Incluso incorpora el momento epítome de toda teen movie que se precie: ¡el primer beso de Dawn!

A modo de conclusión, cabe señalar que el propio autheur se dignó a contribuir a la ya de por sí extensa lista temática sobre la que ya hemos ahondado el párrafo anterior. Para Solondz, y cito literalmente, <<the compelling themes for me are loneliness and desire, alienation and a struggle to connect>>. Lo cual no debería cogernos por sorpresa, pues una de las aseveraciones más significativas pronunciadas por Dawn en el transcurso de la película es su vehemente <<I wanna be popular>>. Poco más queda que añadir, salvo exhortar encarecidamente a todos aquellos que no la hayan visto para que le den una oportunidad. Deambulen por sus ambigüedades. Desconfíen de los maniqueísmos que puedan detectar en un primer análisis. Métanse en la piel de Dawn y pónganse sus gafas. Sientan vergüenza ajena o amargura o impotencia o lo que les dé la gana al descubrir el Special People Club. Degusten su catártico, a la par que anticlimático final rumbo a Disney World.  Disfruten al comprobar que, por una vez, nos han ahorrado morralla moralizante y basura metafórica condescendiente sobre el gran porvenir que el futuro deparará a nuestro “patito feo”. Y, por último, compensen todo lo anterior con una buena dosis de frivolidad (i.e. videen cualquier otra teen movie): con un poco de azúcar, esa píldora que os dan… la píldora que os dan, pasará mejor.

TEEN MOVIES

Por Javier Garanto


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One Comentario

  1. Charlot

    Hunter, eres un crack

    No he visto la peli y ahora quiero verla! A ver si la consigo

    Comentado 8 Abril, 2010 a las 1:27 | Permalink