MI PELÍCULA LATINOAMERICANA FAVORITA: Fernando Moreno

Y tu Mamá  también (Alfonso Cuarón, 2001)

Escoger mi película latinoamericana favorita no resulta nada fácil. El cine brasileño encarnado en nombres propios como Héctor Babenco, Glauber Rocha, Walter Salles o Fernando Meirelles siempre me ha interesado; El argentino y el nivel que han alcanzado directores como Luis Puenzo -punta de lanza de una excelente reputación internacional que inicia un ciclo con La historia oficial (1985) y cierra recientemente con El secreto de sus ojos (2009) – su hija Lucía, Lucrecia Martell o Juan José Campanella no es nada despreciable y a últimas fechas en Uruguay, Chile y Perú suceden cosas muy interesantes en la obra de directores como Adrián Biniez, Claudia Llosa o Sebastián Silva. Sin embargo, como buen mexicano no puedo impedir que me inunde el espíritu nacionalista de las celebraciones del bicentenario de la independencia y el centenario d e la revolución y, cual niño héroe en defensa del Castillo de Chapultepec, me decantaré por una cinta mexicana.

Justo en ese punto me enfrento a otro dilema ya que en mi país se han producido mucha películas que me encantan, empezando por las de aquel periodo que se dio en llamar la época de oro, pasando por muchos clásicos anteriores y posteriores , y aterrizando en lo que han llamado en más de una ocasión el Nuevo cine mexicano. Mi dilema se puede resolver solamente por un camino: la impresión que una película te causa cuando la ves por primera ocasión y como esa impresión sobrevive cuando la vuelves a ver tiempo después. Sólo de esta manera me pude decidir por Y tu Mamá también…(Alfonso Cuarón, 2001) que me parece memorable por el retrato único que hace de la juventud de mi país a través de dos personajes que encarnan muchas particularidades de la idiosincrasia del mexicano, cosa poco común en los acercamientos al tema en una industria fílmica intermitente.

Heredera de cintas como Los Caifanes (Juan Ibáñez, 1967) ¿Como ves?,( Paul Leduc      1986), y predecesora de otras como Temporada de patos o Lake Tahoe (Fernando Eimbke, 2004 y 2008) la película es mucho más que la aventura de dos adolescentes en pleno despertar sexual que se llevan de viaje a la prima política española de uno de ellos. Detrás de ese argumento elemental a primera vista  descansa un fresco social que  recorre, paralelamente al viaje geográfico e interior de los personajes, un país que siendo tan grande, es en realidad muchos países.

Gracias a una brillante voz en off que serpentea alrededor de la historia en apariencia lineal, la cinta nos descubre no sólo los privilegios del niño rico hijo del político en ascenso (Tenoch, interpretado por Diego Luna) y las inseguridades del guapo clase mediero que le va a los Pumas (Julio, encarnado por Gael García Bernal) si no también el México real que  existe en la carretera que lleva a una playa lejana a la de los folletos turísticos. Como detonador y objeto del deseo está Luisa (una inmensa Maribel Verdú), solitaria y extranjera de si misma que sin saberlo se convertirá en principio y fin de la trama. Si a lo anterior agregamos el escándalo suscitado por el beso entre los protagonistas masculinos frente a una sociedad eminentemente machista (García Bernal y Luna en su confirmación de mayoría de edad como actores que les mereció la copa Volpi en Venecia) podemos entender el éxito de taquilla y crítica que acompañó a la película.

Lejos de lugares comunes y del uso de la miseria o el mexican curios como esa moneda de cambio que tanto se explota por algunos cineastas que buscan el éxito en el extranjero, Y tu mamá también… es un extraordinario guión  – que alcanzó en su nominación al Óscar en 2003 un reconocimiento mas que merecido- dirigido con sensibilidad y precisión.

Más allá de premios o polémicas, la película me gusta por que conmueve y emociona a través de una historia de amistad cargada de una nostalgia temprana divertida y agridulce a partes iguales. Su conocimiento del universo juvenil es innegable y se define en el décimo mandamiento de los Charolastras:La neta  (verdad) es chida (guay) pero inalcanzable.