MI PELÍCULA LATINOAMERICANA FAVORITA: ISMAEL MARTÍN

La nana (Sebastián Silva, Chile, 2010)

¿Que interés puede tener una película en cuyo cartel vemos a mujer de mediana edad con semblante serio, mirándonos fijamente, comiendo sola en una cocina con un simple vaso de agua?, y cuyo título La nana parece que no dice mucho más.

Ese cartel y a su vez primer plano de está película chilena dirigida por Sebastián Silva, nos introduce en el mundo de Raquel, la nana del título. Pero no hace falta que nadie nos cuente su vida, la vamos conociendo en su día a día, en sus miradas, en sus gestos, en las reacciones que tiene ante los demás, pero sobre todo en el momento en el cual su señora decide traerle una ayudante, en ese momento ella ve invadido su territorio y comienza a defenderse, hasta que llega Lucy, que con su buena actitud consigue romper el muro que Raquel ha construido a su alrededor, simbolizado por las paredes de la casa.

A mitad del metraje hay un momento que me gustaría destacar: vemos a la nana cerrando por tercera vez las puertas de la casa para “dejar encerrada en el exterior” a la ayudante y provocar su despido, (en esta tercera ocasión es Lucy), una estrategia que le ha funcionado las dos veces anteriores, pero ahora hay algo distinto, algo que la desconcierta: no oye nada, parece que Lucy no intenta entrar en la casa, como si ocurría con las anteriores, ¿como es posible? Vemos que aumenta su nerviosismo, ¿que puede estar pasando? la cámara se coloca más cerca de ella, la seguimos por la casa, mira por la ventanas, aumenta la tensión en su rostro, la cámara la sigue aún más de cerca, va tras sus pasos, hasta el momento que se decide y abre la puerta del jardín, continúa unos pasos más, la cámara ya está en primerísimo plano, gira la cabeza, y de repente ve algo que provoca la primera gran carcajada de la nana en toda la película (no vamos a destapar la sorpresa).

Ese primerísimo plano con la risa de Catalina Saavedra es sencillamente espectacular, no sólo gracias a la portentosa interpretación de esta gran actriz chilena, que pasa, en pocos segundos, por varios estados de ánimo sin pronunciar una sola palabra; sino a un inteligente guión que, jugando con la repetición, nos hace mantener la tensión y la curiosidad de lo que hay tras esa mirada (que no nos decepciona) y todo ello no serviría sin la realización de Sebastián Silva, que sabe perfectamente donde tiene que estar la cámara.

Y ahí, de repente, en ese jardín, con esa mirada, es cuando nos damos de bruces con el verdadero cine, ese que sólo necesita de un buen guión y unos buenos actores para emocionarnos y hacernos reír, y lo hace sin grandes estruendos, sin gritos, con la misma facilidad y suavidad con la que  Lucy consigue abrir de par en par las puertas del alma de Raquel, a partir de ese momento hay un giro en la actitud de la nana, que abre su mundo mas allá de la casa donde trabaja.

Sebastián Silva se sirvió de algo que conocía muy bien, el mismo se crió con una nana, rodó en la misma casa de sus padres,  en dos semanas, y con muy pocos actores, y a pesar de los pocos medios con los cuenta, emociona y engancha al espectador mucho más allá de su metraje. Este es el mejor ejemplo de los caminos que puede recorrer el cine latinoamericano, y donde se encuentra la mejor “nueva” tecnología con la que se hacen las mejores películas.

MEXICANA

Por Luján Fernández



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One Comentario

  1. Me gusta mucho vuestra página Es interesante que compartais con los demas vuestra visión del cine.
    Felicidades.

    ALBERTO

    Comentado 18 Junio, 2010 a las 23:21 | Permalink