Mi teen movie favorita: Diego San José

ADVENTURELAND (Greg Mottola, 2009)

Por Diego San José

Trabajar en “Adventureland” tiene pinta de no parecerse mucho a trabajar en “Port Aventura”. Parece difícil hacerse un adulto vendiendo chubasqueros en el “Tutuky Splash”. Pero en “Adventureland” sí que puedes. Eso y construir una de mis películas favoritas del cine adolescente.

El cine adolescente es un subgénero difícil porque por un lado sus propios defensores son los primeros en hacerle daño. No aguanto ese argumento que dice que las mejores películas adolescentes son aquellas que “no tratan al espectador como si fuera medio gilipollas”. En este caso, al espectador adolescente. Es decir, a una persona medio gilipollas. Me parece una maravilla que casi todo el cine adolescente trate al espectador como si fuera subnormal porque sólo así le está hablando de tú a tú. No se puede ser fan del cine adolescente y renegar de uno de los rasgos fundamentales de la adolescencia: el retraso mental.

Y es también un género complicado porque muchas veces dejamos de ser objetivos y hablamos del cine adolescente exagerándole lo bonito. Es inevitable cuando se trata de películas que vimos de chavales. El paso de los años hace que las recordemos con las virtudes inflamadas y sintamos una nostalgia desmedida por El club de los cinco (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) y Todo en un día (Ferris Bueller´s Day Off, 1986). Cuánto daño han hecho los años 80. Pero casi soporto menos el otro lado de la moneda, que seamos incapaces de tomarnos como clásico el cine adolescente que se estrenó el año pasado. Parece que los únicos hitos de este género los tienes que haber visto en VHS.

Yo quiero hablar de Adventureland como si fuera un clásico porque es del año pasado pero me hubiera gustado verla en los 80. En realidad, asume las reglas fundamentales del cine adolescente, los mismos códigos que cualquier película con Corey Feldman y coches. Sólo que Greg Mottola las retuerce:

1.- Aquí el protagonista no es el clásico pagafantas que quiere perder la virginidad a toda costa. James, el protagonista de Adventureland, tiene ocasión de acostarse con la tía buena del parque de atracciones y deja pasar la ocasión. Esto me lo cuentan de adolescente y no lo entiendo.

2.- El antagonista no es el típico ligón que humilla al protagonista en la fiesta de la hermandad Gamma –rubio, normalmente–. De hecho, aquí el personaje de Ryan Reynolds es su amigo y consejero. Y es tan perdedor como el protagonista.

3.- La banda sonora no te cuela los once temazos de turno porque sí. Aquí están justificadas en el hilo musical del parque y hasta hay un running–gag maravilloso con Amadeus.

4.- Y por supuesto, aquí el protagonista no es un guaperas con gafas que se las quita en el último tercio de la película para ligarse a Molly Ringwald.

Adventureland será del año pasado pero a mí me hubiera gustado verla de adolescente. Las películas en VHS al final nos contaban que ser adolescente mola. En Adventureland te avisan de que ser adolescente va a ser el infierno. Como vender chubasqueros en “Port Aventura”.

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Por Vannia Palacio