Mi teen movie favorita: Jose Manuel Carrasco

No hace mucho tiempo la revista Entertainment Weekly hizo una lista de las 20 mejores teen movies del cine y cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que, por primera vez en mi vida, me sentía muy identificado con dicha lista. Debido a mi carácter puramente fallero y superficial, no suelo reconocerme en las películas favoritas de los críticos de turno, porque siempre he pensado que existe un abismo inmenso entre lo que a mí me gusta y lo que el crítico reputado considera como “joya del séptimo arte”. Así que, la mayoría de las veces, me siento como un freak estúpido al que sólo le gustan los productos que me hagan reír y a veces, emocionar. Me estoy haciendo mayor y ya me han engañado mucho…

Volviendo a la lista de dicha revista, encabezándola y en un honroso primer lugar, veía El club de los cinco (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) que ha sido para mí, LA GRAN TEEN MOVIE. Recuerdo perfectamente el día que la vi, creo que en aquella época ni había llegado a teen…,  tendría diez años, pero sentí que esa película era diferente. Menudo guión, menudos actores, menuda película… Durante muchos años y para muchas generaciones,  la historia de estos cinco chicos castigados un sábado en el “insti”, era como un salvavidas al que aferrarte cuando estabas perdido. Por fin, ya era hora… NO ESTABAMOS SOLOS. Había un tipo americano que nos entendía. Yo también era un gamberro, o un empollón aislado del resto (este sí que era yo), o una gótica, o una pija o un deportista con pocas luces… Señores, por primera vez en mucho tiempo, me alegré y consideré justo ver a esta GRAN PELÍCULA encabezando la lista de las mejores teen movies. También tengo que decir que me toca considerablemente la moral que el gran John Hughes haya tenido que morir de un fulminante ataque al corazón para que los sesudos del cine y la Academia Hollywoodiense le hagan el homenaje que llevaba años mereciéndose y que sus fans pedían encarecidamente. ¿Por qué este señor no aparecía en ningún manual de historia del cine? Querido John, estés donde estés, sabes que un servidor siempre te admiró y te consideró un referente. Procura separarnos de estos “artistas” que lloran tu muerte, pero que poco antes rechazaban tus historias calificándolas de subproductos comerciales yanquis, en pos de películas más “intelectuales” e “intensas”. He dicho.

En el segundo lugar de la lista, está Aquel excitante curso (Fast times at Ridgemont High, Amy Heckerling, 1982). Diez años después, la Heckerling dirigiría otra teen movie a (re)descubrir y que ocupa el puesto 7 según la revista. La película en cuestión es Clueless. Fuera de onda (Clueless, 1995). El mejor trabajo de Alicia Silverstone (¿dónde está metida esta chica?), y la versión teen y high school de Emma, de Jane Austen). Volviendo a Aquel excitante curso, supongo que es una película más importante en EEUU que en el resto del mundo, pero reconozco que a mí me gusta mucho. El guión es de Cameron Crowe –Un gran amor (Say Anything, 1989), Solteros (Singles, 1992), Jerry Maguire (1996), Casi famosos (Almost Famous, 2000)…– y el reparto es de campanillas (Sean Penn, Jennifer Jason Leigh, Judge Reinhold, Phoebe Cates o Forrest Whitaker…). Hay masturbaciones, drogas, sexo, embarazos no deseados, abortos… Todo el material posible para que salgamos escandalizados del cine al ver lo chungos que son nuestros adolescentes… El gran acierto de la película es que lo muestra desde la inocencia más encantadora, envolviéndolo todo con el manto de comedia amarga con toques de añoranza, que hace que la historia de Heckerling sea encantadora. Sería bueno que los espectadores y creadores de algunos productos teen, la vieran y se diesen cuenta de que estas tramas han estado presentes TODA LA VIDA y que no hace falta ser tan amarillista o sensacionalista para hablar de la adolescencia escabrosa. En esto me pongo muy conservador: Señores míos, la infancia y la adolescencia hay que cuidarlas…

Podría seguir hablando de Todo en un día (Ferris Bueller’s Day Off, John Hughes, 1986), que está en el puesto número 10, pero de esta gran película todo está dicho (qué gracia, de Todo en un día, todo está dicho)…, o bien de Chicas malas (Mean Girls, Mark Waters, 2004), en el número 12. Os aconsejo que la veáis porque tiene el mejor trabajo de Lindsay Lohan hasta la fecha (tampoco es que tenga mucho material con el que comparar el trabajo de la chica, pero bueno…). Maneja un guión con mucha mala leche escrito por la ahora muy conocida y cool Tina Fey –30 Rock (2006–????)– y tiene una villana que pasara a la historia: la perversa Regina (Rachel McAdams). No os la perdáis, de verdad.

Me encanta esta lista porque he visto casi todas las películas y algunos títulos están entre mis favoritos de toda la vida (aunque nunca lo reconociese públicamente para no ser rechazado cual loser por mis compañeros de la Escuela de Cine). Choca ver estos films que normalmente nadie reconoce, en una lista de las películas más importantes, mezcladas con clásicos como Rebelde sin causa (Rebel Without a Cause, Nicholas Ray, 1955) o American Graffiti (George Lucas, 1973). Es genial, por fin se hace justicia, ¡ja, ja, ja!

No quiero terminar este artículo sin hablar de un título que para mí es muy importante y supuso el debut en la dirección de mi idolatrado John Hughes. Quiero hablar de Dieciséis velas (Sixteen Candles, John Hughes, 1984). Puede resultar imperfecto, puede saber a poco (no estoy de acuerdo), pero supuso el nacimiento de dos equipos importantes:  Molly Ringwald y John Hughes por un lado, y Anthony Michael Hall y John Hughes por el otro. La primera pareja daría como fruto Dieciséis velas, El club de los cinco y La chica de rosa (Pretty in Pink, Howard Deutch, 1986) y la segunda, Dieciséis velas, El club de los cinco y La mujer explosiva (Weird Science, 1985). Gracias a esta película quedarán para el recuerdo la presentación del personaje de Anthony Michael Hall en el autobús con la música de Dragnet, la conversación de Ringwald y Michael Hall en el coche destartalado, la fiesta en casa de Justin Henry, el gong que suena cada vez que se nombra a Long Duk Dong, la boda de la hermana borracha, ese plano final de Ringwald, Justin Henry y la tarta con las dieciséis velas, la banda sonora y Molly Ringwald, Molly Ringwald, Molly Ringwald. Adoro esta película y os aconsejo que la veáis, ¡POR FAVOR!

Y llegados a este punto, toca promocionarse un poco. Este año estrenaré mi primera película, que resulta ser (¡oh, sorpresa!) una comedia adolescente. Se titula El diario de Carlota y está basada en la novela El diario rojo de Carlota, de Gemma Liennas. El estreno será en un momento concreto de este verano, todavía no lo sé…, pero estad atentos. Es una comedia pequeña, sencilla y mi homenaje personal (y oculto) a Hughes. De hecho, obligué a los actores a que vieran todas las películas de John y de Billy Wilder para ver si se me pegaba algo… ¡Qué ingenuo! Fue muy bonito descubrirles a estos jóvenes intérpretes todos los títulos citados. También fue muy triste que en mi última semana de rodaje, John Hughes muriese. Parecía una señal del destino. Podría decir que seguí trabajando como si tal, pero su muerte nos afectó mucho. Los DVD’s de sus películas rondaban por el hotel y, de repente, una mañana nos despertamos con su muerte. Fue un día triste y le dedicamos la jornada (recuerdo la cara de pena de David Castillo comentando la noticia).

Espero que os guste la Carlota, que la veáis con el mismo cariño con el que la hemos hecho y ojalá que dentro de muchos años el público recuerde la con una sonrisa en los labios… La misma sonrisa cariñosa que tengo dibujada en mi cara desde que he empezado a escribir este texto sobre teen movies.

Un abrazo a todos y os espero en el cine.

TEEN MOVIES

Por Julio Linares